Culiacán, Sin.- Bien dicen que el deterioro no tiene límite alguno. Después de dos años de crisis en su gobernabilidad, con una irrefrenable inseguridad pública, y en medio de un constante deterioro económico, Sinaloa cada vez se hunde más. Nada ha logrado detener el daño de esta entidad federativa.
Tras el célebre caso de Rubén Rocha, acusado por Estados Unidos de tener vínculos con grupos delincuenciales, se nombró a una gobernadora interina cuya actividad consistió en mantenerle limpia la oficina al gobernador. Posteriomente, Rocha regresó al cargo y luego de 34 horas se vio obligado a solicitar un nuevo permiso. Entonces se nombró a una segunda gobernadora interina que todavía no sabe como empezar a gobernar. La crisis de gobierno es real y está a la vista.
El gabinete del gobierno de Rocha Moya, se convirtió en el gabinete de la primera gobernadora interina, y actualmente también es exactamente el mismo gabinete de la segunda gobernadora interina. Nada ha cambiado. Nada ha mejorado. Y Sinaloa se sigue hundiendo cada día más.
Pese a que el gobierno federal tiene en la entidad a 20 mil elementos de diversas corporaciones de seguridad, en Culiacán el 90.8 por ciento de la población dice que se sienten inseguros. En Mazatlán esta cifra es del 78 por ciento y está creciendo. Los asesinatos en pleno día y en lugares públicos ya son algo cotidiano. La impunidad de delitos es de casi 93 por ciento. Aún es creciente en número de personas desaparecidas.
El colapso económico es altamente preocupante. Casi 5 mil empresas han cerrado sus puertas definitivamente. Sinaloa encabeza la lista nacional en pérdida de empleos. El impacto económico de la violencia se estima en casi 20 por ciento del PIB estatal. En 2025 el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), clasificó a Sinaloa en el lugar 16 a nivel nacional. En este 2026 cayó al lugar 23. Ello demuestra la catástrofe económica existente.
Los sectores sociales y productivos reiteradamente han solicitado la Declaración de Emergencia Económica, un esquema especial de créditos, y prórrogas por parte del SAT, CFE e IMSS. Piden también un incremento en el presupuesto de seguridad. Pero la respuesta ha sido anunciar una posible asignación de recursos, sin precisar montos ni fechas. También que se mantendrá el despliegue militar existente. Pese a todo eso, Sinaloa se hunde, y se hunde cada día más.
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