Chetumal, QRoo.- Quintana Roo, en las últimas semanas, convertido en ring de lucha libre, regresa a la calma, tras la elección de Gino Segura, como coordinador estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.
Aunque Eugenio Gino Segura dijo buscar la unidad al interior de su partido y organizarlo, en los 11 municipios de Quintana Roo, el reto se antoja complicado, por no decir imposible.
El golpe fue dado, los participantes se acusaron de todo, la única verdad, fue el fracaso del llamado a la unidad y las denuncias veladas, con desmentidos, falta de pruebas y consecuencia judicial.
Desde ahora digo, unidad jamás, la realidad es otra. No terminaba la ceremonia en el World Trade Center y seguían los simpatizantes agarrados a cachetadas y sombrerazos... y así seguirán.
Incluso el gremio periodístico le entró; algunos se burlaron de los vencidos, proclamaron desde ahora el triunfo de Morena; pero respetar la democracia y los tiempos vendría bien.
No cabe tanta ansia por adelantar los tiempos, a menudo recaen en populismo autoritario; apoyar a aspirantes es bueno, sano, pero respetar al adversario, leyes y normas, abona a la concordia.
Gino reconoció que su equipo es apasionado, así que cicatrizar heridas al interior de Morena será complicado. El proceso debió ser después de la elección, ahora, habrá forzosa segunda parte.
Pero con su liderazgo y los mandos de Morena, espero sean los nacionales, Gino confió en controlar a esos corceles desbocados, de uno y otro bando que, a galope, incendiaron la Roma misma.
Al final, cuando gane, si así se da, gobernará para todas y todos; su gran reto es convencer a quienes ahora no apuntan hacia él. En democracia, es bueno disentir, nutre ideas y da tiempo al tiempo.
Morena ha dicho en incontables ocasiones que el pueblo escogió al coordinador a través de encuestas de cara a 2027, lo indicado entonces, sería transparentar el proceso.
Si las encuestas se hicieron, revelar números; por ejemplo, Quintana Roo cuenta con un millón 857 mil 985 habitantes, 1 millón 561 mil 275 en condición de votar, cuántos votaron, cuáles son los porcentajes.
Ahora, ¿de verdad existió?, dónde se aplicó el muestreo, a quiénes. Ocultar cifras con narrativas se presta a imposición, o que los encuestados fueron (4): Sheinbaum, Jorge Emilio, AMLO y la mandataria estatal.
De llamar la atención, la respuesta de Rafael Marín Mollinedo, tras la designación de Gino como coordinador en el estado, el hombre está conforme, le quitaron un peso de encima, dijo quedar en tercer lugar.
Desistirá de puestos políticos, acompañará el proceso como un militante más, reconoció estar grande, cansado, obligado y decidió aplicarse en sus negocios, altamente redituables, por cierto.
La pregunta es, ¿para que participó entonces en el proceso interno?, empinó a seguidores, los exhibió, incluso, algunos fueron despedidos de sus empleos por seguirlo y apoyarlo; dividieron familias y amigos.
Generó una batalla al interior de Morema, ¿para nada?, y viene entonces la frase célebre: en política no entras, te meten y no sales, te sacan, queda claro que lo mandaron a negociar, a costa de otros.
El nuevo coordinador de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, afirmó que la encomienda representa una responsabilidad con el pueblo de Quintana Roo. Que su principal tarea será organizar a Morena y contribuir a la unidad quintanarroense; pero la guerra sucia dejó muchos resentidos, engañados y marginados, incluido el PT, ¿lo superaran?
Alberto Anaya Gutiérrez, presidente nacional del Partido del Trabajo, fue el único de la coalición que no asistió al evento en Ciudad de México; tampoco asistieron a la conferencia en Chetumal, ¿hay algo?
Gino reconoció la labor de su mentora Mara Lezama, la invicta del proceso; dejó al sucesor, lo que no sucedía desde Félix González Canto, e incluso podría alcanzarle para poner a su hermana en Cancún.
En lo nacional, queda clara la ruptura de la presidenta Sheinbaum con Andrés Manuel López Obrador, se desmarcó y de paso lo desbancó en su sociedad con el Niño Verde.
Se quedó con sus acciones, le reviró estrepitosa derrota a Andy López Beltrán y hermanos, ya instalados en Cancún, con mansiones en fraccionamiento privados, ¿les dejó algo?, veremos en lo futuro.
En lo mediático y, en la mira mundial, el gran vencedor se llama Jorge Emilio González Martínez, el líder del Partido Verde, y líder de facto de Morena, se impuso a la propia presidenta, reconozcan o no.
Con todas las resistencias del Verde contra la presidenta Sheinbaum, principalmente dos: La reforma sobre la doble nacionalidad en cargos públicos, la reforma electoral (plan A y recortes a partidos), la sucesión en San Luis, entre otros, la doblegaron y humillaron.
A nivel nacional, se veía el enfrentamiento abierto entre ambos, la presidenta mandó a su gente a poner orden, quitarle el control político y económico a Jorge Emilio, pero no sucedió, el otro compartió poder.
La pregunta obligada, ya trabajado el terreno para que Morena arrase en Quintana Roo; que papel jugaran los partidos opositores, incluyendo los cuatro nuevos, dos locales y dos nacionales.
Les puedo adelantar que, por lo visto, nada bueno ni nuevo. Al menos que en una de esas se comiencen a organizar en serio y los partidos nuevos dejen de vender franquicias a facinerosos.
Los leo.
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