La artista, reconocida como la primera escultora moderna en México y cuya obra explora el cuerpo, el movimiento y la materia desde la intimidad, falleció el martes a los 100 años de edad
La artista, reconocida como la primera escultora moderna en México y cuya obra explora el cuerpo, el movimiento y la materia desde la intimidad, falleció el martes a los 100 años de edad
Cumplió 100 años el pasado dos de agosto y su trabajo sigue siendo referencia en el mundo del arte. Geles Cabrera, considerada una de las primeras escultoras profesionales del país, y quien desarrolló una trayectoria de más de siete décadas, falleció el martes. Su trabajo abrió camino a nuevas generaciones de mujeres creadoras.
El Museo del Palacio de Bellas Artes la recordó como una figura fundamental de la escultura en México. De noviembre de 2025 a abril de este año, el recinto presentó Geles Cabrera, Partituras corporales, exposición que reunió cerca de un centenar de piezas. La muestra incluyó obras en piedra, fibras y algunas con mecanismos motorizados, además de un catálogo auspiciado por la Fundación Mary Street Jenkins.

Nacida en Ciudad de México como Ángeles María Cabrera Alvarado, comenzó a experimentar con la escultura utilizando papel maché de la fábrica de su padre. También estudió danza y asistió a la Academia de San Carlos, una combinación que influyó en su manera de entender el cuerpo, el equilibrio y el movimiento. Con el tiempo, esos elementos se convirtieron en parte esencial de su propuesta artística.
Durante su estancia en Cuba, donde continuó sus estudios en la Academia de San Alejandro, recibió importantes reconocimientos en el Salón de Bellas Artes de La Habana. A su regreso a México, completó su formación en La Esmeralda y se alejó del realismo para explorar nuevas formas de representar la corporalidad. Sus esculturas destacaron por incorporar vitalidad, sensualidad y movimiento.

A los 22 años presentó una exposición individual en la Galería Mont-Orendáin y se convirtió en la primera escultora mexicana en hacerlo. También participó en la fundación del Salón de la Plástica Mexicana y posteriormente formó parte del grupo Gucadigose, junto con Ángela Gurría, Díaz, Goeritz y Sebastian.
Entre 1966 y los años 90 mantuvo en Coyoacán el Museo Escultórico, considerado el primero dedicado a esta disciplina en México. En 2018, el Museo El Eco presentó una retrospectiva sobre su obra y, en 2022, tuvo una exposición individual en Nueva York. En 2023 recibió la Medalla Bellas Artes del INBAL por su trayectoria en las Artes Visuales.
Tras darse a conocer su fallecimiento, instituciones culturales dedicaron mensajes de reconocimiento a la artista. Su obra, centrada principalmente en la figura humana y marcada por la exploración del movimiento, consolidó un legado fundamental para la escultura mexicana y para las mujeres que encontraron en esta disciplina un espacio de creación.
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