...

Información para decidir con libertad

Morena es corrupción

Incapaz de contener la corrupción de sus más cercanos familiares y colaboradores, López Obrador utilizó el discurso de la corrupción contra sus oponentes. Fue pródigo al calumniar a intelectuales y periodistas blandiendo -Savonarola moderno- el hacha de su autopromulgada pureza. Ahora que sus hijos y él mismo son acusados de corruptos es momento de recordar que “con la vara que mediste serás medido”.

López Obrador utilizó todo el peso del Estado para enlodar el prestigio de sus críticos. En lugar de censurarlos, eligió difamarlos. Dedicó cientos de horas de sus conferencias para acusar y calumniar a los que se pusieran en su camino. Utilizó para ello videos y pizarrones, fotografías, listas y gráficas. Machaconamente repetía el nombre de sus críticos, un caso típico de asesinato de reputación.

A Enrique Krauze, por ejemplo, lo mencionó en 573 ocasiones. Con mayor frecuencia, mostrando incluso fotografías de su domicilio, mentó a Carlos Loret de Mola. Raymundo Riva Palacio fue otro de sus blancos favoritos. Ahora la presidenta y sus panegiristas mercenarios afirman que estos personajes, y otros igualmente calumniados por López Obrador, ya no tienen la influencia de antes, dicen que “ya no los lee nadie”.

Con una total falta de vergüenza, Sheinbaum no establece conexión alguna entre la supuesta falta de confianza de un sector del público hacia estos personajes y la intensa campaña negativa a la que fueron sometidos desde la tribuna presidencial. Cómo si se debiera a la caducidad de sus ideas y posturas políticas y no al lodo y a las mentiras que se les arrojó todo un sexenio utilizando recursos multimillonarios del gobierno.

Jesús Ramírez diseñó un sistema, financiado con dinero fraudulento proveniente del erario público, para saturar las redes, primero con agresiones de López Obrador y ahora con las de Sheinbaum, a los críticos de Morena y su gobierno. Incapaces de rebatirlos con argumentos, y ante la total negativa de ofrecer el derecho de réplica en las mañaneras que exigen a los medios, continúan con la práctica de montar campañas sucias para desacreditar a quienes se le oponen.

Utilizaron también el pretexto de la lucha contra la corrupción para desaparecer instituciones que les estorbaban, como el instituto gracias al cual se transparentaban los gastos del gobierno (Inai) y el que se dedicaba a medir la pobreza (Coneval). López Obrador alegó posibles actos de corrupción en la construcción del aeropuerto de Texcoco, a pesar de lo cual no presentó una sola denuncia, y remodeló en su lugar el antiguo aeropuerto militar de Santa Lucía, con pésimos resultados. Fue también la corrupción el principal argumento a favor de la renovación de la Suprema Corte de Justicia y de la reforma judicial, que en realidad sirvió para supeditar el Poder Judicial al Ejecutivo.

Luego de sucesivos escándalos de corrupción, la superioridad moral que hace ocho años presumía la cuarta transformación quedó expuesta como pura hipocresía. Denunciaron la corrupción de los pasados gobiernos con el fin de poder ejercerla a fondo.

Corrupción es la alianza de Morena con el narco para ganar elecciones. Corrupción es financiar millonariamente a medios como La Jornada y Sin embargo para convertirlos en instrumentos de propaganda del gobierno. Corrupción es utilizar el INE para censurar periodistas. Corrupción es haber suprimido las pensiones de los expresidentes y dotar a López Obrador de una numerosa guardia militar. Corrupción es negarse a investigar las denuncias en contra de Adán Augusto López (37 denuncias contra él ha presentado María Elena Pérez Jaén) y Andrés Manuel López Beltrán, pese a que en el expediente del huachicol fiscal se le menciona en repetidas ocasiones.

Morena es sinónimo de corrupción.

Recomendar Nota

Facebook
X / Twitter
WhatsApp