Son alrededor de 935 millones de barriles de gasolina y diésel de contrabando que, se estima, ingresaron a México entre 2019 y mediados de 2026.
Estamos hablando de más de 148 mil millones de litros y un quebranto fiscal acumulado superior a 730 mil millones de pesos.
Se trata del robo del siglo, perpetrado en el régimen de la mal llamada cuarta transformación.
Jesús Silva-Herzog Flores, un político con sentido del humor, solía decir que “todo exceso es mucho”. En este caso, es brutal. Un atraco en el que funcionarios de Morena en aduanas y puertos permanecen impunes.
Impunes, porque a la élite del grupo gobernante no se le toca. Y menos si en el batidillo aparecen personajes del círculo íntimo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
“Nadie por encima del Estado mexicano y de sus instituciones”, escribió ayer lunes la fiscal general de la República, Ernestina Godoy, en El Universal.
¿A ver? Demuéstrenlo. El daño a las finanzas nacionales es de 730 mil millones de pesos.
Las cifras no provienen de un improvisado, sino de un ejercicio del doctor Francisco Barnés de Castro, exrector de la UNAM y exdirector del Instituto Mexicano del Petróleo.
El doctor Barnés utilizó inteligencia artificial para cruzar información del SAT, investigaciones de la FGR, estadísticas aduaneras y datos del sector energético, con los que llegó a esas cifras.
Son estimaciones, no una contabilidad oficial exacta y definitiva. Pero la dimensión es brutal.
Una cifra precisa la dio la procuradora fiscal en septiembre del año pasado: 600 mil millones de pesos, el quebranto.
Desde entonces han pasado 11 meses y siguen robando.
Estima el doctor Barnés que entre 55 y 60 por ciento del huachicol fiscal ingresó a México por mar. Entre 25 y 30 por ciento en ferrotanques, y entre 15 y 20 por ciento en pipas.
Las investigaciones de la FGR apuntan ya a por lo menos 69 barcos utilizados en operaciones de contrabando. En Tampico y Altamira aparecen 31 buques.
Exfuncionarios de la aduana de Tampico han declarado haber permitido la descarga ilegal de 14 embarcaciones entre 2024 y 2025 mediante sobornos de hasta un millón 750 mil pesos por barco.
La corrupción para provocar tal quebranto va a escalones más altos que los mandos de puertos, fronteras y aduanas.
La periodista Peniley Ramírez publicó el sábado en Reforma que desde hace al menos dos años existe una investigación del gobierno mexicano en la que ha sido mencionado Andrés Manuel López Beltrán.
Sí, Andy, el que en nombre de la soberanía nacional y de la no intervención le acaba de exigir a Donald Trump que destituya al secretario de Estado y al subsecretario.
El diario El País tuvo acceso a la declaración de un testigo de identidad reservada que está en la investigación de la FGR sobre la red de huachicol fiscal relacionada con mandos de la Marina.
Cuando en 2025 fue decomisado en Tampico el Challenge Procyon y comenzaron las alarmas por otro cargamento, el testigo declaró que avisó a Miguel Ángel Solano Ruiz, “Capitán Sol”, que aquello se había salido de control.
La respuesta que el testigo atribuye a Solano es demoledora: hablaría con el entonces secretario de Marina, Rafael Ojeda, para decirle que era “un tema de Andy”, a ver si así le hacían caso.
¿Por qué operadores de una presunta red de contrabando invocan el nombre de Andy?
¿Usan su nombre sin su conocimiento para abrir puertas?
Eso es lo que la titular de la FGR debe esclarecer para honrar su palabra: “Nadie por encima del Estado mexicano y sus instituciones”.
Los 965 millones de barriles de combustible de contrabando pasaron por instalaciones del Estado.
Pasaron por puertos controlados por la Marina, por aduanas federales, en barcos de millones de litros, en ferrotanques.
Ese es el corazón político del escándalo.
Sobre el robo del siglo, aparece el nombre de Andy. Además de las denuncias que, en ese sentido, han puesto los dirigentes panistas Jorge Triana y Federico Döring.
Lo anterior no demuestra por sí sólo que el hijo del expresidente sea parte de la red, pero su nombre está en una carpeta de la FGR sobre huachicol fiscal y fue utilizado como contraseña de poder.
Hay mucho que aclarar, y devolver al pueblo lo robado.
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