Ahora el nuevo frente comercial en la “rasposa” relación comercial con Estados Unidos es el tema del aguacate, el cual por el incremento de la demanda del consumidor estadounidense y los precios que ha alcanzado, se convirtió en un activo real y en una mercancía muy apreciada. El control del aguacate por organizaciones del crimen organizado, además de poder considerarse como una situación que implica “trabajo forzoso”, dio argumentos a la administración Trump para seguir presionando al comercio bilateral.
El principal productor nacional del aguacate es el estado de Michoacán, por lo que es común la visita de inspectores al campo. De ahí que el veto del gobierno de EU a este producto impacta directamente a la entidad y a los grupos que hoy controlan su producción y comercialización. Como antecedente, “de oídas” hace algunos años en una visita a Morelia, se comentaba la imposibilidad de acceso de las fuerzas de seguridad estatales y federales a zonas del bosque michoacano controladas con armas por talamontes. Incluso se acababa de presentar el hecho de una ejecución de un alto funcionario estatal a cargo del combate a esos grupos. En otra visita, el comentario fue similar pero vinculado al control del aguacate por el crimen organizado.
Diversas investigaciones, como las de la Universidad de Buenos Aires y de la FES Cuautitlán, UNAM, (Cuadernos del CIMBAGE N°27. Diciembre, 2024), como de Mongabay Latam, “organización sin fines de lucro, orientada a informar sobre la naturaleza y los desafíos planetarios”, marzo de 2026, expusieron cómo el crimen organizado se apropió de la producción y comercialización del aguacate, desforestando bosques, contaminando suelos, agua y despojando a comunidades de sus territorios para sembrar oro verde.
Este tipo de irrupción de bandas criminales en mercados formales y legales está afectando a empresas de todo tipo y a comunidades que terminan por ser rehenes o cómplices de dichos grupos. Ya se vio el impacto en la comercialización del limón, así como de algunos básicos en diversas ciudades. Se trata de un tema ya no solo económico, sino de seguridad pública y nacional. Otro frente que no se puede obviar.
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