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El gobierno de Maduro comienza negociaciones con opositores, pero sin Corina Machado y Edmundo González

Por la oposición participa Dinorah Figuera —presidenta de la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional de 2015— en representación de partidos tradicionales como Primero Justicia y Voluntad Popular

Bajo un estricto hermetismo y un fuerte dispositivo de seguridad en la base militar de La Carlota, el gobierno de Nicolás Maduro y una fracción de la oposición venezolana instalaron este jueves 6 de agosto de 2026 una nueva mesa de negociación. Sin embargo, el proceso arranca marcado por una profunda grieta en el bloque adverso al oficialismo, evidenciada por la total ausencia de las dos principales figuras de la disidencia: la premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, y Edmundo González Urrutia.

El encuentro, retrasado cinco días de su fecha original, está coordinado en el terreno por Dinorah Figuera —presidenta de la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional de 2015— en representación de partidos tradicionales como Primero Justicia y Voluntad Popular. Por el lado del chavismo, el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, lidera una delegación que busca destrabar las sanciones internacionales ofreciendo a cambio una revisión del sistema institucional del país.

Una mesa con sillas vacías

El foco de atención internacional no se fijó en quienes entraron al Centro de Convenciones de La Carlota, sino en quienes decidieron quedarse fuera. María Corina Machado y Edmundo González Urrutia optaron por marginarse de la delegación negociadora, argumentando que el proceso carece de las condiciones iniciales para garantizar un cambio real y estructural.

Fuentes cercanas a la Plataforma Unitaria confirmaron que ambos líderes mantendrán un rol de "observación externa". Desde esa posición, presionarán para que el diálogo no se convierta en una estrategia de dilación del gobierno, exigiendo que cualquier acuerdo pase obligatoriamente por la restitución del voto libre y la liberación de los presos políticos.

Esta postura genera dudas entre los analistas sobre la legitimidad y el alcance real de los pactos que se firmen dentro de la base militar, al no contar con el respaldo de la corriente opositora con mayor capital político en la calle.

Terremoto y elecciones: La agenda urgente

A pesar del escepticismo que rodea las conversaciones, los equipos técnicos definieron tres prioridades urgentes para las primeras sesiones de trabajo: Emergencia Humanitaria, oordinar de forma binacional e internacional los recursos para atender a las víctimas y la infraestructura destruida por el devastador doble terremoto que azotó al país el pasado 24 de junio.

Institucionalidad y CNE: Evaluar una reforma profunda del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que permita el regreso de misiones de observación internacional confiables.

Garantías Ciudadanas: Restablecer de manera progresiva los derechos civiles, políticos y de movilización para los dirigentes que se encuentran en el exilio o inhabilitados.

Bajo la estricta mirada de la comunidad internacional y la mediación directa de los Estados Unidos, esta nueva tentativa de diálogo inicia su marcha con más interrogantes que certezas. El éxito de la agenda no solo dependerá de la voluntad del chavismo para ceder cuotas de poder, sino de la capacidad de la oposición sentada en la mesa para relegitimar un proceso que, desde el día uno, carece del respaldo de sus líderes más populares.

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