La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI da cuenta de que después de 21 meses de la “nueva estrategia de seguridad del gobierno federal” no hay cambios significativos en la sensación de miedo, las experiencias cotidianas y el trato del ciudadano con la autoridad.
El porcentaje de la población de las 91 áreas urbanas que se sentía insegura en la última encuesta levantada durante el gobierno de López Obrador fue de 58.6. El dato más reciente del periodo de Sheinbaum es 59.8. Empeoró un poco.
El miedo en las mujeres también subió de 64 a 65.6.
La percepción de inseguridad en la calle aumentó notablemente de 51.3 a 63.4
El porcentaje de la población que se sentía inseguro en el transporte público al final de la administración de AMLO, 61.8, se mantiene prácticamente igual en la reciente medición ya con la estrategia de Sheinbaum-Harfuch, 62.4.
El miedo en la carretera se elevó de 53 a 56.3; en el banco, de 51.3 a 53.4, y en el mercado, de 42.6 a 46.9.
El trabajo de la presidenta en seguridad no nos ha hecho sentir más seguros.
López Obrador dejó el pesimismo de la población en materia de seguridad, quienes creían que en el futuro empeoraría o seguiría igual de mal, en un porcentaje de 51.8. Con Sheinbaum ya va en 57.1. Más gente sin esperanza de vivir en paz.
El trabajo de la presidenta en seguridad no ha hecho que en nuestra vida cotidiana sucedan menos delitos.
En el lapso comparado, el porcentaje de ciudadanos que presenciaron venta o consumo de drogas pasó de 39.2 a 38.5. Realmente igual.
Atestiguar robos pasó de 47.9 a 46.0, y escuchar disparos, de 36.6 a 34.1.
El trabajo de la presidenta en seguridad no ha limpiado a las policías.
El porcentaje de la población que experimentó algún acto de corrupción al tener contacto con autoridades de seguridad pública pasó de 47.5 a 45.6.
Siguen sucediendo venta de droga, robos y disparos en la vida de la población y reuniones diarias de autoridades donde no se maneja información importante para garantizar la seguridad pública y prevenir el delito.
Presumen que ahora hay inteligencia, aunque no alcanza para saber que tienen preso al piloto que están buscando.
No han limpiado y fortalecido a las instituciones locales de seguridad y justicia. Tampoco han detenido a los narcopoliticos de los escalones de arriba.
En la vida real, todo sigue mal.
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