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Información para decidir con libertad

Gasto de bolsillo en salud

Esta semana me tocó llevar de emergencia a un familiar al hospital. Tenía fiebre, mucho cansancio, decaimiento y un fuerte malestar estomacal. Cuando la salud está en riesgo, las decisiones deben tomarse en minutos y con información incompleta. Uno sólo busca una cosa: que el paciente reciba la mejor atención posible y mejore rápidamente.

Pero esa decisión inevitablemente pasa por el bolsillo. ¿Esperamos a que la enfermedad pase sola? ¿Vamos al consultorio de una farmacia, a un centro de salud público, a un hospital de la Secretaría de Salud, donde muchas veces hay largos tiempos de espera, o a uno privado? Si optamos por este último, ¿elegimos el más cercano, uno medio barato o el que suponemos ofrece mayor calidad?

Mi principio es claro: si el enfermo se ve muy mal, hay que acudir al hospital más cercano donde uno crea que recibirá atención rápida y de calidad. En muchas ocasiones el tiempo hace la diferencia entre la vida y la muerte. Fuimos a un hospital privado cercano cuyo nombre no diré, pero empieza con "Ángel" y termina con "es". La atención fue inmediata, amable y profesional. Esa sensación de que el paciente está en buenas manos produce un enorme alivio.

El diagnóstico fue deshidratación severa causada por E. coli y por Cyclospora cayetanensis, un parásito que anda rondando y que recientemente también ha generado tensiones sanitarias entre México y Estados Unidos. Tuvimos que quedarnos varias horas para que el paciente se estabilizara y pudiera estar fuera de peligro. Todo bien, hasta que al final llegó la cuenta: 30 mil pesos, incluyendo la prueba de laboratorio que costó más de 18 mil pesos.

Fue un golpe importante para el bolsillo, aunque pudimos asumirlo. Pero muchas familias no podrían hacerlo. Para una gran mayoría, la decisión inicial probablemente no sería acudir al hospital más cercano, sino al único que se pueda pagar. Un sistema de salud fragmentado y desigual termina obligando a millones de personas a elegir entre calidad y capacidad de pago. ¿Cuántas complicaciones o incluso muertes ocurren en México porque la atención médica llega demasiado tarde?

Según la ENIGH 2024 del INEGI, el ingreso corriente promedio mensual por hogar es de alrededor de 26 mil pesos, y 70% de los hogares recibe menos que esa cantidad. Una sola visita a urgencias privadas podría superar el ingreso mensual de siete de cada 10 hogares mexicanos.

Si entre 2018 y 2024 alrededor de 24.4 millones de personas dejaron de tener acceso a servicios de salud, de acuerdo con el INEGI, y además la atención privada tiene estos costos, no sorprende que el gasto de bolsillo en salud haya aumentado en México 41% durante ese periodo. Muchas familias estamos pagando más por atender nuestra salud, pero para millones de mexicanos ese mayor gasto ni siquiera garantiza acceso oportuno a una atención de calidad. El sistema de salud no debería obligar a elegir entre el bolsillo y la vida. Sin embargo, para millones de familias mexicanas esa sigue siendo una decisión cotidiana.

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