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El efecto rebaño inverso

“El más oscuro rincón del infierno está reservado para aquellos que conservan su neutralidad en tiempos de crisis moral”
Dante Alighieri

Culiacán, Sin.- “Búsquense otro pendejo”, dijo tajante Manuel Clouthier en una entrevista donde le insistían en preguntarle si aceptaría ser candidato de una gran alianza a la gubernatura de Sinaloa.

La expresión o frase de Manuel Clouthier hijo es una frase muy dura, pero más preocupante de lo que parece.

El hijo del Maquío Clouthier de nuevo justificó por qué no aceptaría ser candidato al gobierno de Sinaloa. “En 2018 busqué ser candidato a senador y los sinaloenses me dieron la espalda. Solo votó 7% por mí. Si fuera un partido político apenas y hubiera alcanzado el registro”. “Yo quise y lo busqué, pero 1 de cada 10 de los que ahora dicen y me piden que sea de nuevo candidato, no votaron por mí. Así que si ahora no encuentran candidato, desde ahorita les digo, búsquense otro pendejo”.

¿Pero por qué es preocupante la postura de Manuel Clouthier? Muy sencillo. Porque nos está mostrando un efecto rebaño inverso, producto de una apatía colectiva a enfrentar la adversidad y los grandes problemas y desafíos que tiene el país y Sinaloa en particular.

En México hay muchos problemas y muchas víctimas de un mal gobierno. Si se tuviera consciencia social, la violencia del crimen organizado y su estela de muertos y desaparecidos, la corrupción mostrada y desbordada de integrantes del actual gobierno, la desigualdad y la pérdida del patrimonio de mucha gente, la inseguridad y el impacto económico, fueran un detonante para que México estuviera “incendiado” y con su gente levantada en protestas. Pero no es así.

El “efecto rebaño” que debería gestarse hacia la movilización masiva o el rechazo unificado no se expresa así. En su lugar, se da la inversa. Predomina un desánimo colectivo, una apatía que se manifiesta en resignación, supervivencia individual y polarización persistente. Nadie ya se quiere sacrificar por los demás.

En México y en Sinaloa el efecto rebaño se da la inversa. Las encuestas de 2026, inducidas o reales, muestran que, aunque la aprobación presidencial ha descendido hasta 50%, y a 12% para el gobierno de Sinaloa, aún así persiste un apoyo significativo al partido en el poder. La oposición no ha podido capitalizar y no ha provocado un efecto rebaño para movilizar a los inconformes. 

La fragmentación o polarización social impide la formación de una narrativa compartida lo suficientemente fuerte como para activar una respuesta colectiva. La sociedad está dividida: mientras un sector valora programas sociales y percibe mejoras relativas, otro denuncia estancamiento o retrocesos en seguridad y economía. Sin un “enemigo común” percibido por una mayoría abrumadora, el instinto de manada no se activa.

Varios factores explican esta apatía. En primer lugar, la prioridad de la supervivencia diaria. Para millones de mexicanos, el día a día se centra en generar ingresos para poder sobrevivir.

Movilizarse implica costos, pérdida de tiempo, riesgos de violencia o represión que pocos pueden asumir sin alguien que les garantice apoyo o que los seguirá en su lucha. 

Expresiones como “ni modo” o “así es” o “búsquense otro pendejo” como lo dijo Manuel Clouthier, reflejan una postura individualista donde cada quien ve solo por sus propios intereses, pero no por los de los demás.

Pero además, existe una  desconfianza generalizada en la gente. No cree en el gobierno y sus gobernantes, pero tampoco en las instituciones y mucho menos en los partidos de oposición.

La gente cree que no es posible el cambio y esto genera una alienación política hacia el partido gobernante para no quedarse fuera de los beneficios que puede en lo particular obtener del gobierno.

Además, el miedo juega un rol clave. La presencia del crimen organizado en regiones enteras y más en Sinaloa, con casi ya dos años de vivir una narcoguerra, desincentiva cualquier intento de protestas abiertas.

El resultado es un “desánimo o colectivo”: la gente está informada y molesta, pero canaliza su frustración en quejas privadas, migración o expresiones aisladas en redes sociales, en lugar de acción masiva.

El riesgo de que esta apatía perpetúe los problemas, al reducir la presión ciudadana en la búsqueda de soluciones estructurales, es cada vez más grande.

Sin embargo, la historia mexicana también muestra que los estallidos son posibles cuando un catalizador fuerte alinea emociones y demandas. La inseguridad y los problemas económicos pueden ser los detonantes. ¿Hasta cuándo? Ahí está el detalle.

Mientras tanto, la aparente calma refleja no la ausencia de dolor en una gran parte de la sociedad mexicana dañada por acciones de sus gobernantes, sino refleja una compleja combinación de resiliencia, división y cálculo racional de costos.

En el “búsquense otro pendejo” pronunciado por Manuel Clouthier de hecho hay un cálculo racional de costos que en lo individual hace y que no quiere pagar por unos sinaloenses que en 2018 no lo apoyaron.

Eso sí, entender este “efecto rebaño inverso” es clave para cualquier actor que busque generar un cambio real: no basta con señalar problemas, se necesita reconstruir confianza y narrativas compartidas que superen la polarización y pongan por encima el interés de México y de Sinaloa por encima de los intereses personales o del propio partido al que vayan a representar.

¿Y en Sinaloa y en cada uno de los 17 estados donde habrá cambio de gobernadores, hay un constructor que logre movilizar a sus “paisanos” para provocar un cambio en 2027?

Habrá que estar pendientes.

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