El enigma. La conversación hierve de interpretaciones sobre la sorpresiva captura de Ernesto Ruffo. Difícil encontrar quién le dé credibilidad al operativo, decíamos ayer, cuando desbordan la conversación las escandalosas conductas punibles de personajes del régimen, sin la mínima acción del poder. La condena a cadena perpetua al Mayo Zambada, anunciada este lunes en Brooklyn, enmarcó la insistencia del jefe de la DEA de que los cárteles continúan corrompiendo instituciones y socavando el Estado de derecho en México. Esto, más las impunes, autoincriminatorias grabaciones de la actual gobernadora de Baja California contrastan con el precipitado encierro de Ruffo y desatan rumores y premoniciones acerca del derrotero del grupo en el poder.
Primer preso político sin Poder Judicial independiente. Para unos asistimos al inicio de una escalada. O de una nueva etapa en la evolución del régimen a una dictadura sustentada en redes corruptas o francamente criminales y, por tanto, con aversión a críticos y opositores que los pongan en evidencia. En este punto se habla de que Ruffo sería el primer preso político producto ya de la apropiación totalitaria de los poderes e instrucciones garantes del otrora Estado constitucional de derecho, o sea: un Poder Judicial autónomo, acompañado de otros órganos constitucionales también autónomos.
De cacería. Las versiones varían sobre otros probables propósitos del atropello. Entre otras: emparejar el marcador ante una opinión pública concentrada en la acumulación de delitos graves de exponentes del alto personal del régimen. Pero también corre la especulación de que la presidenta ha llegado al límite de su capacidad para seguir negando la extradición solicitada por EU de políticos del régimen presuntamente ligados a las organizaciones criminales, ante lo cual el régimen estaría por emprender una cacería de políticos de regímenes pasados para tratar de compensar sus daños en medios, redes y preferencias electorales.
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