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La reconfiguración del orden global

Existe consenso entre los especialistas en relaciones internacionales en que estamos presenciando una reestructuración o realineación masiva en diversos frentes del orden global. Las naciones evitan depender de Estados Unidos en materia de defensa militar, exportaciones, tecnología y sistema de pagos.

La llegada del segundo mandato de Donald Trump ha impulsado cambios abruptos en la política interior y exterior de EU, con el objetivo de rehacer el entorno doméstico e internacional. La agenda nacionalista blanca de MAGA, aliada con la oligarquía tecnocrática, rechaza el liberalismo, tanto en el ámbito doméstico como en el global, y busca imponer nuevas reglas internas y externas.

En el ámbito externo existe un desprecio por cualquier forma de multilateralismo o de supranacionalismo. Las relaciones internacionales se están transformando con el retiro de EU, lo que conlleva grandes riesgos de conflicto internacional.

El sistema financiero global está empezando a fragmentarse mientras los países buscan protegerse de EU. El posible uso del sistema de pagos en dólares como herramienta coercitiva (en particular, del SWIFT) ha llevado a otras naciones a buscar alternativas.

Europa está creando la Zona Única de Pagos en Euros (SEPA) y tiene previsto un euro digital para 2029. China está ampliando su Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos (CIPS) como rival de SWIFT. La Interfaz de Pagos Unidos (UPI) de la India se expande para mantener su soberanía financiera. Visa y MasterCard podrían ver reducidas sus utilidades. La fragmentación financiera reducirá el PIB global.

Europa está experimentando una transformación geopolítica, abandonando su dependencia de décadas de protección militar estadounidense en favor de desarrollar sus propias capacidades. Impulsada por las dudas sobre la fiabilidad de la administración Trump, una amplia mayoría de europeos ahora considera a Rusia una amenaza directa. La confianza en Estados Unidos ha disminuido drásticamente. Esto convertirá a Alemania en el cuarto país que más gasta en armamento.

El exministro de Asuntos Exteriores alemán Joschka Fischer sostiene que Francia y Alemania deben liderar en Europa. Sin embargo, ambos gobiernos enfrentan la amenaza política de la extrema derecha. La ruptura de proyectos conjuntos, como el Future Combat Air System (FCAS), supone un grave contratiempo para la cooperación europea en materia de defensa.

El plan de la administración Trump para desmantelar la Unión Europea como modelo de supranacionalismo y de políticas socialdemócratas, apoyando a partidos populistas de extrema derecha, está enfrentando contratiempos como la derrota electoral del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, frente a Péter Magyar y la descalificación del candidato populista rumano Călin Georgescu por recibir apoyo ruso. El distanciamiento de Trump respecto de Giorgia Meloni y Jordan Bardella le representa otro revés.

Expertos sostienen que la UE debe liderar un grupo de potencias medias en lugar de aspirar a convertirse en otra gran potencia. Esta coalición uniría a la UE con Suiza, Noruega y Reino Unido, así como con Canadá, Australia, Japón y Corea del Sur, lo que representaría el mayor PIB del mundo.

Los conflictos de Ucrania e Irán han puesto de manifiesto vulnerabilidades críticas en la estrategia militar tradicional occidental al mostrar que los drones y misiles enemigos baratos agotan rápidamente los costosos sistemas de defensa aérea estadounidenses.

Para contrarrestar la coalición de China, Rusia, Irán y Corea del Norte, Occidente debería unir sus recursos y esfuerzos. Es momento de plantarse firme frente a la amenaza externa, pero los objetivos autoritarios del gobierno de Trump lo impiden.

Los acuerdos comerciales de Europa con la India y, posiblemente, con la ASEAN y el CPTPP se presentan como grandes oportunidades para mantener un bloque económico y de defensa unido ante la enemistad y el retiro de EU del escenario global.

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