Todo el escándalo de las grabaciones de la gobernadora Marina del Pilar tiene, desde luego, un contexto internacional y nacional del cual ya han hablado numerosos analistas, incluidos los de esta casa editorial. No obstante, me parece que vale la pena explorar también el contexto estatal a fin de entender las posibilidades de la oposición en las elecciones para gobernadores de 2027. Por lo que se ve, a pesar de los escándalos locales, Morena sigue muy tranquila respecto a sus posibilidades el año entrante. Hay numerosos tiradores para la gubernatura: Julieta Ramírez, Ismael Burgueño, Armando Ayala, Jorge Castro Trenti, y los que se vayan sumando. De otros partidos suenan (Juan Carlos Hank por el PVEM), Gustavo de Hoyos, por MC, y Gustavo Macalpin, por el PAN. Del PRI suena Daniela Salgado. Como en muchos otros lugares, no parece que la oposición tenga oportunidad de ganar si no va unida, pero aun compitiendo aliados, los opositores enfrentan dificultades que se antojan irremontables.
El primer aspecto llamativo es que los nombres de los opositores no parecen ofrecer fortaleza propia. Gustavo de Hoyos lleva muchos años aspirando a ser el próximo gobernador de su entidad, pero MC no dispone de una estructura suficientemente competitiva en la zona, y el empresario pareciera ser más conocido estos días en la Ciudad de México que en su estado. El PRI yo no sé si de verdad existe más allá del registro legal en la entidad. Y dicen que el PAN está considerando a Gustavo Macalpin, un influencer de temas noticiosos en la zona que cobró celebridad cuando lo despidieron. Esto dice mucho de la falta de cuadros competitivos del propio panismo, un partido que gobernó durante casi tres décadas el estado. No queda claro cómo es posible que en tantos años no hayan construido una estructura más duradera y perfilado figuras atractivas a largo plazo. La crisis que percibimos en el PAN nacional inicia en lo local, particularmente en Baja California, pues no olvidemos que se trata de la primera entidad donde ganaron una gubernatura. De hecho, aunque hoy parezca un acontecimiento antediluviano, fue la primera gubernatura ganada por la oposición en la historia de México. Hoy están muy lejos de recuperarla, y hasta el momento hay indicios de que la disputa real se librará en las filas del oficialismo. Habrá quien argumente que Baja California es muy pequeña, lejana y no es representativa del país, pero hace tres décadas sí era un símbolo importantísimo para la oposición. Hoy luce completamente olvidada por la oposición federal y sin perspectivas para cambiar de partido en el poder. Observando de cerca, parece que en ese olvido hay algunas claves para entender por qué, a pesar de los escándalos de la gobernadora Morena, sigue afianzada en la cumbre.
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