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La ‘hubris’ del PAN y MC

Carlos Arriola, exmilitante e historiador panista decía en su libro El miedo a gobernar: la verdadera historia del PAN, que el PAN ha tenido muchos ideólogos, un puñado de activistas, pero nada más un político: Diego Fernández de Cevallos. De acuerdo con Arriola, los panistas no saben hacer política a la mexicana, vale decir, en el territorio. Llevan toda su historia negando la importancia de las estructuras electorales y apelando a una ciudadanía responsable, que francamente nunca ha existido en este país. Como el PAN no tuvo la capacidad de construir profesionalmente dichas estructuras, prefiere minimizarlas y descalificarlas. Ellos creen que la mayoría de la gente se levanta un domingo en la mañana, con muchas ganas de ir a votar. Perdieron el registro en Coahuila.

El caso de MC es más desconcertante. Fundado por un expriista e integrado por numerosos expriistas, experredistas y hasta exmorenistas, MC debería estar más consciente de la importancia de las estructuras electorales locales. Fue mediante éstas que logró conquistar la gubernatura de dos de las entidades más grandes e importantes del país, Jalisco y Nuevo León. Su silencio sobre la pérdida de registro en Coahuila es muy revelador. No encontré un posicionamiento oficial del partido, ya no digo una explicación de la derrota tan avasallante, sino como mínimo un reconocimiento de que las cosas no se están haciendo bien. Los emecistas llevan años diciendo que ellos representan el partido con mayor potencial a futuro. Es posible que sí, pero resultados electorales como los del domingo demuestran que les falta mucho para ser un partido con presencia nacional.

El PRI de Coahuila empezó a construir estructuras electorales aceitadas y modernas desde el gobierno de Humberto Moreira. Me consta que, cuando menos desde entonces, si no antes, se acercaron con algunos operadores retirados del viejo programa de Solidaridad, organizado por el salinismo en la década de 1990, a fin de aprender la organización social necesaria para reforzar el vínculo con las colonias. No solamente para efectos de aterrizar programas sociales, sino para invitar a movilizaciones políticas. Juran los grandes teóricos de la ciencia política y nuestros analistas más célebres que las estructuras partidistas ya no cuentan en el siglo XXI. Coahuila demostró que, en cuestiones políticas, la tecnocracia y los supuestos expertos se equivocan. Por eso López Obrador barrió a la elite de la transición. La política electoral es, ante todo, una lucha por la conquista de la calle.

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