...

Información para decidir con libertad

La CNDH, un instrumento para la infamia

El derrumbe moral de la CNDH es incontenible. La muestra más reciente de esta caída en el fango es la recomendación sobre el caso Ayotzinapa.

Rosario Piedra, la titular de ese organismo, decidió emprender un ajuste de cuentas, para saciar venganzas personales, pero también para cumplir con un encargo fundamental: deslindar al Ejército de haber participado en la noche de Iguala, donde desaparecieron 43 estudiantes normalistas.

Si bien no existen elementos que impliquen a las Fuerzas Armadas en esos hechos tan reprobables, lo que hace la CNDH es tratar de enlodar a otros.

En realidad, le pidieron a Piedra corregir lo que el actual grupo en el poder alentó cuando eran oposición y que después se les revirtió, porque no había forma de culpar a los soldados y, además, estos son pieza clave en el actual régimen.

Como Piedra no podía validar la investigación que sí hizo la CNDH cuando ella ni soñaba con despachar en sus oficinas y mucho menos atenerse a las premisas de la verdad histórica del procurador Jesús Murillo Karan, optó por hacer un galimatías del que solo sobresalen acusaciones falsas contra personas que, en algún momento, tuvieron que ver con el caso.

Ataca a Iñaki Blanco, quien era procurador de Guerrero cuando ocurrieron los hechos. No repito las acusaciones porque son absurdas e infamantes.

En cambio, conviene recordar que gracias a Blanco se conoció la dimensión del problema, se estableció la participación de autoridades de Iguala y de policías municipales de ese municipio en la desaparición de los estudiantes.

Fue por Blanco que José Luis Abarca está en prisión, sentenciado a 92 años, y además advirtió de su peligrosidad meses antes de que ocurrieran los hechos.

La titular de la CNDH arremete también contra Alejandro Encinas, descalificando todo su trabajo en la Comisión por la Verdad Ayotzinapa. Un absurdo, porque si bien hay dislates en la investigación, también hay avances sobre el ecosistema de crimen e impunidad que era Iguala.

Son golpes bajos de la CNDH que el representante ante la OEA debe estar evaluando para dilucidar de dónde provino la instrucción de atacarlo y saber a lo que se está enfrentando.

En todo caso, Piedra cruzó una línea que convierte a la CNDH en un instrumento para la infamia.

Recomendar Nota

Facebook
X / Twitter
WhatsApp