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El fantasmal segundo tirador

El encarcelamiento de José Antonio Sánchez Ortega bajo la acusación de haber sido el segundo tirador contra Luis Donaldo Colosio fue uno de los múltiples abusos de poder del fiscal Alejandro Gertz Manero.

El doctor Gertz Manero, cuyo desempeño al frente de la Fiscalía General de la República fue premiado nada menos que con la embajada del Reino Unido, utilizó su cargo para ejercer bajas pasiones contrarias al afán de procurar justicia honesta, profesional y objetivamente.

El fiscal persiguió encarnizadamente a 31 científicos ––denunciados con vileza por María Elena Álvarez-Buylla, directora del Conahcyt–– a quienes se empeñó en entambar en una prisión de alta seguridad, lo que pareció una vendetta porque no había logrado ser admitido en el Sistema Nacional de Investigadores.

El fiscal usó su poderosa influencia para que la fiscalía capitalina, a cuyo frente estaba Ernestina Godoy, persiguiera ruinmente a Laura Morán, cuñada de Gertz, y a Alejandra Cuevas, sobrina política, a quien se mantuvo presa más de 500 días.

En ambos casos las acusaciones fueron grotescas. En el caso de Laura Morán y Alejandra Cuevas el asunto llegó a la Suprema Corte de Justicia, que consideró las acusaciones como un grave abuso de poder.

Muchos años antes, abusando de su cargo como secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Gertz Manero intentó que la legendaria actriz Silvia Pinal fuese encarcelada.

No hubo segundo tirador en el caso Colosio. Las pruebas de criminalística comprobaron que las dos balas salieron de la pistola disparada por Mario Aburto, que los disparos fueron hechos a cortísima distancia y que Sánchez Ortega no estuvo en esos momentos cerca de la víctima.

Además, la acción penal había prescrito desde el 23 de marzo de 2015, es decir, hace más de 11 años. El encarcelamiento de Sánchez Ortega durante más de medio año fue a todas luces otro abuso de poder. El Primer Tribunal Colegiado de Apelación del Segundo Circuito, con Sede en Toluca, ha enmendado el atropello ordenando la inmediata libertad del acusado.

También Pablo Chapa Bezanilla inventó, hace más de tres décadas, un segundo tirador contra Colosio, lo que le costó a Othón Cortés Vázquez, el acusado, casi dos años de prisión.

No hubo tal segundo tirador en aquel homicidio del candidato presidencial. Así se demostró pericialmente. Las investigaciones que dirigieron los fiscales Olga Islas y Luis Raúl González Pérez son de las más exhaustivas y profesionales de la historia forense mexicana.

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