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La trampa de Tucídides, la OTAN, la democracia y Trump

La trampa de Tucídides es un concepto acuñado por Graham Allison que describe la tensión que surge cuando una potencia emergente (hoy China) amenaza con desplazar a una potencia hegemónica dominante (hoy Estados Unidos).

Jonathan Kirshner, haciendo referencia al historiador y militar ateniense Tucídides, en su artículo “The strong do what they can —and [the weak] suffer what they must”, publicado en Foreign Affairs, muestra que la trampa de Tucídides ilustra cómo la arrogancia de la potencia dominante puede empujar a los países neutrales a los brazos del enemigo, destruyendo alianzas. La administración de Donald Trump ha invocado las "leyes de hierro" del poder global para imponerse por la fuerza.

Bajo presión de Trump, las naciones europeas de la OTAN buscan aumentar el gasto militar de 2 a 5 por ciento de su PIB para 2035, para disuadir a Rusia de una nueva agresión ante el retroceso americano. Décadas de dependencia de protección militar estadounidense permitieron a Europa canalizar enormes recursos hacia sus sistemas de bienestar social. La transición a la independencia militar obliga a una reducción de su gasto social al ampliar sus capacidades de defensa, lo que podría incrementar el descontento social, ayudando a grupos políticos extremos.

Alemania, junto a vecinos rusos como Polonia, Lituania y Estonia, ha logrado avances significativos hacia el objetivo del 5%. Reino Unido y Francia han aprobado aumentos en defensa y en su deuda nacional. España anunció que no alcanzará el objetivo.

En la reciente reunión de la OTAN en Turquía, Trump expresó amenazas sobre el futuro de la alianza militar transatlántica, renovando sus demandas para que su país tome el control de Groenlandia. Trump expresó su irritación porque las naciones europeas se han negado a apoyar a su país durante su conflicto desatinado con Irán. Trump ha afirmado falsamente que Groenlandia está rodeada por barcos chinos y rusos y que ha "resuelto ocho guerras", entre otras falacias.

En su ensayo en Foreign Affairs, "The end of the long american century: Trump and the sources of US power", los autores Robert Keohane y Joseph Nye (†) argumentan que el enfoque coercitivo de Donald Trump socava la interdependencia que sustenta el poder estadounidense. Su ataque al orden internacional amenaza con acelerar el declive de su país.

Trump se centra en el poder duro (la coacción) mientras que ha hecho a un lado el poder blando (la persuasión). Coaccionar a los países aliados democráticos, amenazar a vecinos y despojar de fondos a las organizaciones internacionales destruyen la confianza en EU.

Trump ha debilitado la lucha contra el cambio climático y las pandemias. Los recortes a la investigación científica y a las universidades afectan la innovación de EU. Hacer a un lado los derechos humanos favorece a los gobiernos autócratas. Trump ha claudicado al liderazgo global.

El artículo de Martin Wolf, "The battle for the future of democratic republics", publicado en el Financial Times, argumenta que la democracia liberal está en retroceso. EU pierde liderazgo como democracia liberal bajo Donald Trump, con golpes a la libertad de expresión y falta de restricciones al Ejecutivo.

Las democracias dependen de una clase media próspera y segura, pero la participación de sueldos y salarios en el ingreso de EU ha disminuido desde 1980, lo que permite a los oligarcas ejercer una influencia desmedida sobre la política, incrementando las divisiones culturales e identitarias.

El populismo ha regresado con falsas promesas de salvación, y la IA amenaza con desplazar al trabajo humano. La democracia está acosada por la autocracia, la desigualdad y la falta de compromiso de las élites. La lucha pacífica de los ciudadanos podrá lograr que la democracia perdure.

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