Los fantasmas regresaron y México volvió a quedarse en el ya merito. Dominó, tuvo 70% de posesión... pero no le alcanzó
Los fantasmas regresaron y México volvió a quedarse en el ya merito. Dominó, tuvo 70% de posesión... pero no le alcanzó

México ilusionó, pero volvió a repetirse la historia. Fue mejor, dominó, luchó hasta el final, pero enfrentó a un peso pesado con una pegada brutal que lo dejó fuera del Mundial, de su mejor Mundial. Inglaterra calló al Azteca y está en cuartos.
Los fantasmas regresaron y México volvió a quedarse en el ya merito. Dominó, tuvo 70% de posesión, jugó más de 50 minutos con un hombre más por la expulsión de Jarell Quansah (54’), pero no le alcanzó.
Con un hombre menos, Inglaterra padeció las condiciones de la altura de la Ciudad de México, se tiró a defender y el segundo tiempo, después del penalti que Raúl Jiménez cobró de manera perfecta al 69’ para poner el 3-2, fue un monólogo tricolor. Sin embargo, faltó imaginación, faltó contundencia… faltó el gol.
Una eliminación más en instancias decisivas en mundiales, esta quizás un poco más dolorosa porque México dio un Mundial como nunca lo había hecho: tres triunfos en la ronda de grupos y sin recibir gol. Luego pasó por encima de Ecuador de forma categórica y la ilusión llegó las nubes en todo el país.
Se sentía probable. El portero Jordan Pickford le arrancó dos gritos de gol a la afición ante los grandes remates de Jiménez. Pero Jude Bellingham, el jugador del Real Madrid, dio dos rectos de derecha justo en el mentón de la selección mexicana y en dos minutos apagó la fiesta que los verdes empezaban a gestar. Cuando México era mejor, el marcador decía 2-0.
Pero el equipo de Aguirre mostró orgullo y valentía, que, con dos goles en contra en dos minutos, en tu casa y en tu gente, no era fácil tener.
Quiñones volvió a aparecer para recuperar la esperanza con su cuarto gol del Mundial -igualó a Luis y Javier Hernández como máximo anotador mexicano en copas del mundo-. El Azteca hizo lo suyo tras el 2-1 y no paró de alentar.
Pero llegó otro mazazo. El Tala Rangel, quizás uno de los mejores porteros del torneo, cometió un penalti sobre Anthony Gordon y Harry Kane marcó su sexto gol del Mundial desde los 11 pasos.
Otro golpe brutal, pero México no pisaba la lona y se negaba a dejar que la fiesta mexicana se acabara hoy. Vino el penalti que Jiménez convirtió el gol y luego una ruleta de cambios para llegar el área de centros y buscar el gol del empate, que se quedó, una vez más en sueño.
México vendió cara la derrota y acabó de pie. La afición, que suele ser dura en estas circunstancias, reconoció a esta generación el gran Mundial que hizo y los despidió entre aplausos y con la esperanza de una nueva generación plagada de jóvenes talentos que, por unas semanas, los pusieron a soñar y a sonreír.
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