El Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC) del INEGI existe para monitorear los ciclos de la economía, reflejados en el indicador coincidente (IC), el primero de sus dos componentes. El IC lleva 31 meses de deterioro continuo, de los cuales tiene 16 por debajo y alejándose de su tendencia de largo plazo, lo que corresponde a una “recesión de crecimiento”. Esto es preocupante porque en el pasado las recesiones de crecimiento han coincidido en general con las de “ciclo clásico”, que son las que la mayoría de los economistas toma en consideración. Esta tendencia prende focos amarillos ante la posibilidad de que la brecha se siga ampliando, dadas señales como:
- Debilitamiento del IGAE y comportamiento lateral del IOAE.
- Deterioro de la confianza del consumidor y del productor.
- Deterioro de las expectativas de expertos consultados por Banxico.
- La incertidumbre ante el futuro del TMEC.
- Efectos del conflicto en el golfo Pérsico.
- La desconfianza atribuible a la reforma al Poder Judicial, el debilitamiento de la Ley de Amparo y las incrementadas facultades confiscatorias de la UIF.
- El creciente deterioro de las finanzas públicas.
Sin embargo, el segundo componente del SIC, que corresponde a su indicador adelantado (IAD), sugiere que la actividad económica se estaría recuperando pronto, dado que tuvo un claro giro al alza desde marzo de 2025. El IAD depende de las componentes cíclicas de las siguientes variables:
- Tendencia del empleo en las manufacturas.
- Momento adecuado para invertir de la encuesta de confianza manufacturera.
- Índice de precios y cotizaciones (IPC) de la BMV.
- Tipo de cambio real bilateral México-EU.
- Tasa de interés interbancaria de equilibrio.
- Índice Standard & Poor's 500 (S&P500).
De estas, solamente la confianza manufacturera no ha contribuido a la mejora del IAD en los meses recientes. Cabe señalar que, a pesar de que el IAD ha funcionado bien en seis de las seis recesiones reconocidas por el Comité de Fechado de Ciclos de la Economía de México, existen razones para pensar que después de 2020 el IAD ha perdido capacidad de adelanto, debido a que ya van 13 meses que señaló un cambio de dirección que no se ha visto reflejado en el IC. Esto puede deberse a que el IAD está desarrollado a partir de criterios empíricos de relaciones entre las series en el pasado y que esas relaciones no se han revisado en muchos años, por lo que en la actualidad bien podrían no ser válidas.
Por ejemplo, en el pasado el tipo de cambio real tendía a fortalecerse durante las fases de recuperación y expansión de la actividad económica, lo que no ha sido el caso en los últimos años, al reflejar más la dinámica de los mercados internacionales que la fortaleza de la economía mexicana. Similarmente, en el caso del S&P500, su crecimiento excepcional resulta de las ganancias corporativas y expectativas de desarrollo de las megacorporaciones tecnológicas relacionadas con el avance de la IA; lo que no necesariamente se refleja en mayor influencia de remolque hacia la economía de México. Más aún, es posible que las fuerzas que ahora gobiernan la dirección del IC no estén siendo reflejadas en el IAD. Ante ello, conviene no tomar demasiado en serio lo que reporta el indicador adelantado, al menos en lo que el INEGI toma medidas al respecto, las cuales deberán incluir:
- Diagnosticar si el diseño actual sigue siendo válido.
- Establecer un calendario de revisiones de las series para descartar e incluir variables.
- Considerar el uso de otras metodologías, incluyendo técnicas modernas de nowcasting.
- Valorar si viene al caso continuar ofreciendo un indicador adelantado.
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