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No, no es normal

No es normal, salvo en las dictaduras, que el gobierno ocupe los canales de radio y televisión del Estado para hacerse propaganda y atacar a los opositores.

No es normal que el gobierno utilice dinero sucio para sostener a un ejército de influencers, “periodistas” y opinadores paleros que dedican todo su esfuerzo en aplaudir al gobierno y en realizar ataques coordinados y violentos en contra de periodistas independientes.

No es normal que la presidencia sostenga una conferencia de prensa de lunes a viernes con “periodistas” en su mayor parte al servicio del gobierno, que hacen preguntas a modo a la presidenta y le sirven para fustigar a quien piensa diferente.

No es normal, como afirma Viri Ríos, propagandista del gobierno, que un régimen que se dice popular, que habla por el pueblo y para el pueblo, tenga que derrochar millones en opinadores falaces, en golpeadores en los medios, en propagandistas mercenarios.

No, no es normal. Es más bien una anomalía. Un gobierno sostenido por el reparto de dinero a 43 millones (cifra de ellos) de posibles votantes bajo la forma de programas sociales.  

Ascendió Morena a rango constitucional el clientelismo electoral, no es poca cosa, a ver si dentro de poco no hacen constitucional también el uso de los acordeones para elegir jueces y el apoyo de grupos delictivos para ganar elecciones.

No es normal un gobierno sostenido por la intensa propaganda en televisión, radio, prensa e internet. Un gobierno que no ha vacilado al momento de mostrar su apoyo a las dictaduras. Eso no es normal.

Pero la mayoría de la sociedad nos apoya, dicen mostrando encuestas que ellos pagan. ¿Y cómo no van a apoyar al gobierno que les reparte masivamente dinero? Las encuestas lo dicen con claridad: la mayoría reprueba las políticas de seguridad del gobierno, pero esa misma mayoría dice que votará por Morena. O lo que es lo mismo: sigue tu gobierno con el reparto de dinero y a ver si mejoras la policía. A ver si arreglas los hospitales. A ver si vuelves a hacer transitables las carreteras. A ver si deja de haber cobro de piso en los negocios. A ver si haces algo por las escuelas. Sigue con el reparto de dinero. Yo te voto mientras sigas repartiendo. Hasta que la gente se dé cuenta de que, sea el que sea el partido que esté en el gobierno, el dinero se seguirá repartiendo porque está en la Constitución, aunque la oposición se ha mostrado incapaz de explotar esa disposición.

No es normal que un gobierno defienda a los delincuentes. Que se niegue a extraditarlos. Que les brinde protección. Que se niegue siquiera a investigarlos. Que se niegue a combatirlos (abrazos). No es normal que se les entregue, en estados y municipios, el control de la seguridad y de las obras públicas. No es normal que los grupos criminales paguen las campañas de los políticos en el poder. No es normal que no exista una frontera nítida entre gobernantes y delincuentes.

No es normal, pero a eso nos hemos acostumbrado. No es normal que la presidenta mienta como respira. Que engañe y manipule las cifras. No es normal que haya liquidado al Inai y ahora esconda los datos del gobierno. No es tampoco normal que ahora controle abiertamente al instituto electoral.

La anomalía se ha vuelto cosa corriente. El horror es lo normal. La mentira se ha instalado entre nosotros. Defender criminales con el pretexto de la soberanía ya es cuestión de Estado. Vivimos en la simulación. La política es una máscara del engaño. No, esto no es normal.      

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