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López Obrador: ¿gasolina con azufre para Cuba?

López Obrador a escena. El llamado del expresidente, en solidaridad con Cuba, puede tener múltiples lecturas, pero una de las más relevantes es la de su impertinencia en un momento en que la relación con Estados Unidos pende de alfileres en temas delicados, como los de la seguridad y, por supuesto, los que tienen que ver con el futuro de la isla.

López Obrador pide “comprar alimentos, medicinas, petróleo y gasolina, y ayudar al pueblo cubano”.

Desde que el gobierno mexicano se sumó al bloqueo petrolero que padece Cuba, se advirtió que la narrativa que suele imperar en Palacio Nacional iba a estrellarse con la realidad.

Más allá de proclamas y de envío de víveres, que solo son un paliativo, hasta los más despistados saben que el tema es y será el petróleo.

Pero Pemex está impedido de enviar, de modo humanitario o facturado, los suministros que se requieren, porque lo prohibió Donald Trump y los funcionarios mexicanos tuvieron que aceptar la restricción, para no exponer al propio país a represalias mayores.

Todo esto lo sabe López Obrador y aun así pide que se compre petróleo y gasolina para que sea enviado a Cuba.

Lo que está haciendo -él es lo suficientemente experimentado como para que sea un dislate- es provocar y apretar para evidenciar la distancia entre el discurso que proclama la solidaridad y la constatación de que esto no es así.

¿Qué pretende López Obrador? ¿Enviar petróleo a Cuba?, no, sabe que es imposible por el momento y que se mantiene una alineación a Trump, que se construyó desde su propio gobierno.

La presidenta Claudia Sheinbaum se mantuvo en su libreto: “El pueblo de México es grandioso y se le seguirá ayudando”.

No se refirió, por supuesto, a qué ocurriría si grupos de la sociedad decidieran comprar petróleo y gasolina para los cubanos.

Ni caso tiene, porque es imposible. Entonces, la explicación está en otro lado y habrá que buscarla en las distancias y los forcejeos entre grupos de la propia 4T. 

Es probable que el devenir de los generales en La Habana juegue también en estos lares, y que permita más de una sorpresa.