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Una clase política que se echa en falta

Lo extraño sería que no se unieran, que no buscaran convergencias en este momento tan delicado y en el que, nunca sobra insistir, está en juego el futuro de México.

Jorge Alcocer, Manlio Fabio Beltrones, Francisco Labastida y Diego Fernández de Cevallos comparten el compromiso con la democracia y la participación en jornadas importantes en la construcción del sistema de partidos.

Desde distintas posiciones contribuyeron, cada uno de ellos, a edificar el edificio en que se aloja la pluralidad y que significó, entre otras cosas, la alternancia en el poder en tres ocasiones, con la llegada de Vicente Fox, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República en un ambiente en que las diferencias se procesaron y los votos ciudadanos se contaron.

¿Volverá a ser así en 2030? No lo sabemos por dos cuestiones fundamentales: Morena nunca ha reconocido una derrota, lo que es indispensable en un esquema democrático, y la reforma electoral que será discutida, en las próximas semanas, puede trastocar lo que tanto trabajo costó establecer.

En el documento que firmaron los dos excandidatos presidenciales, un senador y uno de los más refinados expertos en temas electorales se da en el clavo un tema central: la sobrerrepresentación y señalan que debe desaparecer, no solo porque en los hechos sobrepasa el 8%, sino porque es contraria a lo expresado en las urnas.

Argumentan que desde 1996 las normas para integrar la Cámara de Diputados habían reflejado la voluntad popular, pero todo eso estalló por los aires cuando Morena y aliados, con 54% de los sufragios emitidos, se quedaron con 73% de las curules.

Se pronunciaron, de igual forma, por mantener el PREP, y por no debilitar al INE, asuntos que deberían ser obvios, pero que son los que se irán al traste si se aprueba la reforma de la presidenta Claudia Sheinbaum.

“Lo que los mexicanos queremos es mejorar nuestra democracia, no distorsionarla ni abaratarla. Es necesario preservar y fortalecer la calidad de nuestro sistema electoral”.

Ya les mandaron decir, para ni hablar de sus propuestas, que “son del PRIAN”, y quizá lo sean, pero no por la descalificación, sino porque formaron parte de una clase política que sabía negociar y construir, algo que cada vez se echa más en falta.