El fin de semana la fiscalía y la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua, junto con elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, localizaron y desmantelaron dos laboratorios de producción de cristal entre los municipios de Morelos y Guachochi.
Un éxito de seguridad que terminó por empañarse porque, con posterioridad a estos hechos, murieron, en un accidente automovilístico, el jefe de la AIE, su escolta y dos agentes de la CIA.
El asunto se transformó en un escándalo porque se perdió el foco de la cuestión.
Si bien la participación de agentes extranjeros tiene que ser informada al gobierno de México, la naturaleza de lo ocurrido habría merecido un procesamiento distinto.
En primer lugar, porque no se sabe, hasta el momento, cuál fue la naturaleza de la participación de agentes de Estados Unidos, y ni siquiera si estuvieron en el lugar de la operación o, en efecto, estaban en calidad de instructores en otro punto de la Sierra Tarahumara.
Además, si nos atenemos a los hechos, lo que se logró no es nada menor, ya que el laboratorio era del Cártel de Sinaloa, y en términos prácticos significa sacar del mercado buena cantidad de dosis de droga y le pega en dos finanzas a esa organización criminal.
Acaso por eso, puede convertirse en un error, y de proporciones, el enfrascarse en un pleito con la Casa Blanca.
Tan es delicado el panorama, que Karoline Levitt, la vocera de Donald Trump, expresó que la presidenta Claudia Sheinbaum debería tener “un poco de empatía” tras la muerte de los agentes norteamericanos y que “el presidente siempre quiere ver más cooperación, cuando lo que estamos haciendo no solo beneficia al pueblo estadounidense, sino también a su pueblo”.
El tema tendría que merecer una reflexión sobre los niveles de coordinación en la lucha contra el crimen.
Lo que hay que detener es la enorme impunidad, el poder creciente de los bandidos, porque eso sí implica riesgos para la soberanía nacional, la que se defiende, en gran medida, dando resultados como los que paradójicamente se dieron en Chihuahua, pero ahora son la raíz de un conflicto.
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