“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, el tío Ben a Peter Parker
El hombre araña
Culiacán, Sin.- ¿Dónde está Rubén Rocha? ¿Está bajo arresto y en manos de las fuerzas federales? Hasta hace algunos días estaba en su casa. La gente lo sabía. Un gran número de agentes estatales y federales estaban en vigilancia constante en las afueras de la privada donde está su residencia, y otros tantos cuidaban a las afueras de su casa.
El 8 de mayo narramos que la Guardia Nacional, que vigila y protege a Rubén Rocha, se retiró. Un día después se presentaron hombres armados a balear su antigua casa, ubicada en la colonia Las Quintas, una de las más emblemáticas de Culiacán.
Servicios de inteligencia de EU ubicaron a Rubén Rocha en el Palacio de Gobierno y era resguardado por tierra y aire. Bueno, eso decía el informe. La gobernadora interina, Yeraldine Bonilla, lo negó y dijo que Rubén Rocha estaba en su casa.
La verdad es que las fuerzas federales que antes lo resguardaban -cuando sí estuvo- no han regresado. A las afueras no hay nadie y en el fraccionamiento nadie lo ha visto, como se le veía hasta el pasado 8 de mayo.
¿Dónde está Rubén Rocha? Lo que sí se sabe es que anda en las calles, colgado en lonas que se amarran en los puentes y donde aparece su fotografía pidiéndole a la presidenta Sheinbaum romper el pacto criminal y lo extradite a Estados Unidos.
También se le ha visto en anuncios espectaculares en diferentes puntos de la ciudad de Culiacán con los cuales “ciudadanos al grito de paz” lo llaman narcogobernador y lo culpan de la desgracia que vive Sinaloa.
A Rubén Rocha, el hombre todo poderoso que ejercía el poder como si fuera un dios mortal: omnipotente, intocable y rodeado de incienso y que la gente adoraba mientras mantuvo el poder como escudo, hoy se le ve rodando por las calles en panfletos donde se denuncia y exhibe su supuesta complicidad con el narco.
A Rubén Rocha hoy se le ve en cualquier sitio o plaza pública. Hasta estampas con los personajes del narcopoder buscados por Estados Unidos se venden y se distribuyen por todos lados.
Hoy Rubén Rocha luce desnudo, como un simple mortal, frágil y expuesto a la misma justicia que antes repartía a su antojo.
Rubén Rocha vive la misma lección que muchos otros políticos que no se prepararon para ejercer un gran poder y mucho menos se prepararon para perderlo y vivir su nueva vida sin él.
Rubén Rocha ahora sí entiende que, durante estos años, su valor personal se medía por el poder que ejercía, las decisiones que tomaba y afectaban vidas. Al perder el poder, perdió la impunidad y lo invade el miedo a la venganza, a la extradición, a la traición o a la cárcel. Quizás por eso se diga que sufre depresión.
¿Dónde está Rubén Rocha? No hay que buscarle mucho. Lo tiene en su poder el gobierno federal, cumpliendo la orden de arresto que le ordenó EU, aunque en el discurso lo niegue. Eso sí, la gente ya lo encuentra rodando en cualquier calle.
Habrá que estar pendientes.
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