La dialéctica presidencial vive sus horas más bajas. Desde luego no me refiero a la dialéctica en el sentido marxista (de la que tampoco, por cierto, da señales de entender gran cosa) sino en el más elemental y clásico: ese socrático método de argumentación y búsqueda de la verdad a través del diálogo, o, si se prefiere, “el arte de dialogar, argumentar y discutir”, según el diccionario. Se entiende a estas alturas que la verdad y de modo especial el …
