...

Información para decidir con libertad

Trump ha reconfigurado el mapa geopolítico de América Latina, señala The Economist

Bukele, De la Espriella, Kast y Milei son ejemplo de "una Latinoamérica que está virando hacia la derecha a una velocidad sin precedentes"

Crédito: @WhiteHouse

El reciente triunfo de Abelardo de la Espriella en Colombia, en las elecciones presidenciales del 21 de junio, ha dejado claro que el panorama regional sigue, en términos generales, la dinámica que desde Washington ha conseguido fomentar y reforzar Donald Trump.

De esa forma, el mapa de Latinoamérica se ha venido reconfigurando de acuerdo con tendencias naturales de reacción a los gobiernos de izquierda, pero con una clara influencia del trumpismo. Así que los mandatarios, muchos recién llegados, en diferentes países del subcontinente siguen los designios, y, aunque con diversas variantes, la misma orientación política y económica, pero también en el terreno de las políticas de seguridad y migración que impulsa Trump.

Un extenso informe de The economist plantea, caso, por caso, la forma en que se ha venido replicando el trumpismo en países como El Salvador, Honduras, Argentina, Ecuador, y más recientemente Colombia.

El prestigioso semanario británico comenta que De la Espriella y José Antonio Kast, en Chile, "forman parte de una Latinoamérica que está virando hacia la derecha a una velocidad sin precedentes. El Sr. Trump asumió el cargo en enero de 2025 y la derecha
ha ganado toda las elecciones presidenciales en la región. En octubre, Brasil podría seguir el mismo camino. Ninguna “ola” política anterior ha alcanzado este ritmo, amplitud ni uniformidad".

La seguridad, factor central

"Tampoco -advierte The Economist- se trata de un regreso al centroderecha, sino de una política más dura que imita a Trump. Esto sucede porque los votantes están hartos y las prioridades del Sr. Trump —las bandas criminales y la inmigración ilegal— también preocupan a muchos latinoamericanos. Su estilo combativo e hiperactivo en línea se está adoptando deliberadamente. Está ganando elecciones, pero puede que no solucione los mayores problemas de la región: la inseguridad y el estancamiento económico".

De acuerdo con la publicación citada, "las filas de nuevos presidentes afines a Trump van mucho más allá de De la Espriella y Kast. Los presidentes Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador encabezan la lista e inspiran a otros. Imitadores. De diferentes maneras, los presidentes Daniel Noboa de Ecuador, Nasry Asfura de Honduras, Laura Fernández Delgado de Costa Rica y Keiko Fujimori, presidenta electa de Perú, también se ajustan al patrón. El principal aspirante de derecha en Brasil, Flávio Bolsonaro, también imita a Trump, al igual que su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. Santiago Peña de Paraguay está alineado, al igual que Rodrigo Paz, presidente de Bolivia, a pesar de ser más centrista. Incluso Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, una socialista bolivariana declarada que no fue elegida, se ha acercado a Trump por instinto de supervivencia. Ambos países ahora realizan operaciones militares conjuntas. México, en la frontera con Trump, es la única excepción clara.

Las diferencias entre estos personajes son evidentes, pero según The Economist los une un problema: "principalmente como resultado de la violencia de las pandillas, la región concentra alrededor de un tercio de los homicidios del mundo, a pesar de tener solo alrededor del 8% de la población mundial. Costa Rica y, especialmente, Ecuador han sufrido recientemente aumentos extraordinarios en la tasa de homicidios. En las recientes elecciones en Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras y Perú la seguridad ha sido un tema dominante.
La alineación con Trump es más profunda en cuanto a la adopción de una respuesta agresiva y militarizada. Ha declarado a las pandillas como organizaciones terroristas y ha matado a más de 200 personas al hacer estallar pequeñas embarcaciones que supuestamente transportaban drogas frente a las costas de Sudamérica, en operaciones que casi con toda seguridad son ilegales".

Y todos los gobiernos citados siguen o prometen seguir este ejemplo. "Bukele -dice el semanario- proporciona el modelo, respaldado por Trump, para los arrestos y las prisiones. Ha encarcelado a un asombroso 2% de la población adulta de El Salvador, a menudo sin juicio, muchos en una megaprisión especializada construida específicamente para ello. En 2018, antes de que asumiera el cargo, la tasa de homicidios superaba los 50 por cada 100 mil habitantes, una de las peores del mundo. Ahora es inferior a dos, similar a la de Canadá. Esto lo ha hecho popular en toda la región. De la Espriella promete construir siete megaprisiones al estilo de Bukele en la selva colombiana. Fujimori promete cuatro prisiones convencionales y una megaprisión. Noboa ha construido una y promete otra. Las condiciones son deplorables. En las cárceles ecuatorianas, el año pasado murió un recluso cada siete horas, en promedio, algunos por peleas y disturbios, pero la mayoría por enfermedades.

Migración ilegal

El otro tema en el que confluyen los intereses de Estados Unidos y los de los mandatarios de derecha en la región es la migración ilegal. Según la publicación británica, "unos 340 mil migrantes indocumentados han llegado a Chile desde 2018. Perú acoge a cerca de 1,6 millones de venezolanos que huyeron de la economía en crisis y la represión del régimen. Kast no solo está construyendo una trinchera fronteriza, sino que también ha prometido deportar a todos los inmigrantes indocumentados de Chile. Fujimori también ha prometido deportaciones desde Perú. Incluso en Argentina, menos afectada por la migración venezolana, Milei ha facilitado las deportaciones y ha enviado a la policía a realizar redadas migratorias de gran repercusión mediática. Bukele ha llegado a un acuerdo con el Trump para aceptar a los deportados de Estados Unidos procedentes de terceros países y recluirlos en su megaprisión".

El ascenso de la derecha

Los cambios en la región Ovid, diversas causas, pero sería ingenuo, no atender un hecho muy claro: el fracaso de los gobiernos de izquierda para contener la violencia y conducir las economías de estos países hacia el crecimiento. Ahí mismo es preciso considerar la enorme corrupción detectada en buena parte de los gobiernos que han procedido la llegada de esta derecha. En algunos casos, como Colombia, las probables ligas del gobierno con el narcotráfico han generado un enorme rechazo entre los electores.

El populismo de izquierda, según The Economist, ha dejado, por ejemplo, un desastre económico en Argentina y un empeoramiento de la
seguridad en Colombia. Pero normalmente eso habría significado victorias para la centroderecha tradicional. En cambio, los votantes están premiando a los candidatos con los mensajes más extremos para combatir la delincuencia, incluso cuando se trata de una forma burda de populismo en materia de seguridad. Los candidatos de centroderecha tradicionales, ridiculizados por la derecha radical como “cobarde”, han sido repetidamente superados. Los votantes recuerdan cuando la centroderecha estaba en el poder y a menudo piensan que logró poco. El argumento en contra de la reelección también ignora el hecho de que la nueva derecha trumpista ha ganado la reelección en Costa Rica, Ecuador y El Salvador. Datos de encuestas de 18 países de la región muestran que los latinoamericanos se identifican más con la derecha que en las últimas dos décadas".

Desde luego, esta derecha no está exenta de evidentes, tendencias profundamente autoritarias y de abuso del poder, a semejanza de las que se han visto en Estados Unidos bajo el mandato de Donald Trump. "Cuando los periodistas publican información que al Sr. Bukele no le gusta, él emite órdenes de arresto. La tendencia transgresora de colocar a familiares y amigos cercanos en puestos de poder también ha sido copiada, al igual que el interés y el uso que Trump y su familia hacen de las criptomonedas. El odio hacia las causas percibidas como “progresistas” o “globalistas” es quizás el rasgo definitorio: Milei llama al cambio climático una “mentira socialista”; De la Espriella dice que las
Naciones Unidas son un “instrumento de la izquierda”; Kast está en contra del aborto en todos los casos y se ha opuesto a que su esposa tome la píldora".

Para enfrentar al Foro de São Paulo, esa coalición de izquierdistas latinoamericanos, la derecha, dice el semanario, "ahora está creando una estructura rival para la era de las redes sociales. Axel Kaiser, un intelectual público chileno e influencer, forma parte de ella. Su hermano se postuló a la presidencia de Chile como candidato de extrema derecha en 2025, obteniendo el 14% de los votos en la primera vuelta antes de apoyar a Kaiser. «Las ideas preceden al cambio institucional y político», afirma Kaiser, haciéndose eco de la máxima del periodista conservador estadounidense Andrew Breitbart: «La política es consecuencia de la cultura». Esta red de influencers «ha cambiado drásticamente la mentalidad de millones de personas», asegura. Amplificando estas ideas se encuentran personas como Agustín Antonetti, un joven argentino de 24 años, influencer en redes sociales. Él y otros como él, sin duda, tienen un gran impacto. En noviembre pasado, Claudia Sheinbaum, la presidenta de izquierda de México, lo culpó de fomentar las protestas contra su gobierno. El régimen cubano lo ha denunciado como agente de la CIA.

La economía, el gran reto

Todo parece indicar que "los nuevos amigos del Sr. Trump están gestionando mejor sus economías. Tras heredar un desastre económico extraordinario, los agresivos recortes de gastos y la desregulación de Milei han reducido drásticamente la inflación, lo que ha permitido reducir los controles de capital y permitir la flotación parcial del peso. Sin embargo, el crecimiento es desigual y el empleo es un problema. Aun así, ha superado con creces la mayoría de las expectativas.

"La gestión macroeconómica de Noboa ha sido prudente y se ha ajustado estrictamente a las recomendaciones del FMI. Los costos de endeudamiento han caído drásticamente. No obstante, el crecimiento sigue siendo irregular. En Chile, los planes promercado de Kast parecen sensatos. Apenas están empezando a surtir efecto, pero alcanzar el crecimiento del 4% que promete será difícil".

"Los mercados celebraron la elección de De la Espriella, y tiene razón al afirmar que controlará la creciente deuda pública de Colombia. Pero su compromiso se ve debilitado por sus promesas populistas de hipotecas baratas y un mayor gasto público. Su promesa de lograr un crecimiento del 7% parece extremadamente difícil de cumplir".

Contra lo que pudiera pensarse, no obstante, de acuerdo con el análisis de The Economist, "la mayoría de las buenas noticias económicas provienen de políticas de derecha ortodoxas —estados más pequeños y mercados más libres—, en lugar de las favoritas de Trump, como los aranceles. De hecho, a diferencia de Trump y algunos izquierdistas latinoamericanos, hasta ahora la mayoría de la nueva derecha parece respetar la independencia de los bancos centrales".

Pero nada de esto garantiza nuevos triunfos para la derecha; la polarización extrema en la región ha definido, además, que sus victorias sean por márgenes muy estrechos, si bien esto también vale para la izquierda. Lo cierto que, como dice The Economist, "la derecha está ahora dominada por ideas y líderes mucho más radicales y populistas. Probablemente esto no cambie pronto. Incluso las figuras de centroderecha se han vuelto más extremistas para intentar mantenerse relevantes, con poco éxito. Así que, cuando la derecha vuelva a ganar, bien podría ser una variante populista y de línea dura. Al igual que con Trump, las próximas versiones de gobiernos de extrema derecha en América Latina podrían ser aún más desestabilizadoras que la primera".

También podría interesarte:

Recomendar Nota

Facebook
X / Twitter
WhatsApp