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Sigue operando en la CDMX el Tren de Aragua, la organización criminal venezolana

Controla una red de explotación sexual en Sullivan y otras zonas de la capital, de acuerdo con expedientes consultados por La Aurora

Cuando llegó a la Ciudad de México, la joven ya arrastraba una deuda de 13 mil dólares con el Tren de Aragua, la peligrosa organización criminal venezolana que ahora también controla una red de explotación sexual en Sullivan y otras zonas de la capital, de acuerdo con expedientes consultados por La Aurora.

Bajo amenazas de muerte, era obligada además a pagar 350 pesos diarios para cubrir el costo de la “plaza” y permitirle trabajar. El dinero era recogido por un grupo de al menos 14 hombres venezolanos dedicados a la trata de mujeres, venta de drogas, homicidios, feminicidios y extorsión.

La explotación no paraba ahí, porque la víctima debía sostener cierto número de encuentros íntimos con clientes a los que cobraba de 900 a dos mil pesos, de los cuales entregaba la mayor parte a los cabecillas de este grupo criminal, entre ellos Nelson Echezuria.

Todo ocurría en sitios como el hotel “Uno 77”, ubicado en Antonio Caso, colonia San Rafael, alcaldía Cuauhtémoc de la CDMX, según quedó asentado en carpetas de investigación.

A dos años de que se detectó la irrupción del Tren de Aragua en la explotación sexual en la Ciudad de México, este grupo criminal todavía opera la trata de mujeres en alianza con la Unión Tepito, principalmente en Sullivan, inmediaciones de las estaciones del Metro Hidalgo y Revolución, y en Tlalpan.

El caso de esta mujer, cuyo nombre se reserva por seguridad, es solo uno de varios que han sido documentados por autoridades federales -entre ellas personal de inteligencia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSCP)-, y capitalinas.

La mujer narró que fue contactada en 2024 por Facebook para trabajar en México como trabajadora sexual. Viajó acompañada de una guía y una mujer quien resultó ser la informante del presunto líder de la red de explotación sexual.

El día 13 de junio de ese año la trasladaron por Centroamérica hasta Chiapas. Al llegar a la Ciudad de México la recogió un taxi negro con franjas rojas que la llevó con otras chicas a una casa de seguridad.

A los tres días le dijeron que debía empezar a trabajar. El cobro a sus clientes era de 900 pesos por media hora y dos mil pesos por hora. Le informaron que su deuda de traslado era de 13 mil dólares y que si no pagaba la iban a matar. 

Vivió vigilada y en condiciones de encierro cuando no laboraba. Supo de dos mujeres venezolanas traídas a la CDMX por el grupo criminal,quienes fueron asesinadas el 6 de agosto del 2024 en Tlalpan.

Ella corrió con suerte. Un hombre le ayudó cuando fingió interés por un servicio, pidió un Uber que la trasladó a un hotel y después a la fiscalía donde denunció.

En otro testimonio, la víctima refiere que fue reclutada por el Tren de Aragua y que por cada encuentro íntimo debía cobrar de 3 mil a 3 mil 500 pesos. No solo trabajaba en la CDMX, sino que la llevaban a por lo menos cinco entidades del país.

Pero fue engañada, porque le ofrecieron trabajar como edecán con un salario de 30 mil pesos, aunque después la obligaron a prostituirse diciéndole que le hacían un favor porque sabían de la precaria situación económica que tenía su familia en Venezuela.

Tanto la SSPC y la Fiscalía de Justicia de la Ciudad de México han intentado desarticular completamente la operación de la organización criminal -designada narcoterrorista por el gobierno de Donald Trump-, a través de la captura de venezolanos y mexicanos.

La detención más reciente ocurrió la semana pasada. Se trata de Ernesto Yáñez, “Don Neto”, presunto integrante de la Unión Tepito que colaboraba con el Tren de Aragua para explotar sexualmente a mujeres en Sullivan. Otra detenida es Leslie Valeri Flores, “Lesli”, identificada por autoridades como negociadora entre el Tren y la Unión, y encargada del cobro de piso a las trabajadoras sexuales.

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