El Fondo Monetario Internacional estimó para 2025 el valor del producto interno bruto de Estados Unidos en 30.8 millones de millones de dólares (billones). Le siguen la economía de la República Popular China, con 19.6 billones de dólares (bdd), y Alemania, con 5.1 bdd. El PIB por habitante de estos países es de 90 mil dólares en EU, 14 mil dólares en China y de 60 mil 400 dólares en Alemania. Para México se registró un PIB de 1.8 bdd y un PIB por habitante de 13 mil 700 dólares.
Estos valores, que representan la riqueza creada en esos territorios, permiten dimensionar la riqueza un individuo que posee un conjunto de empresas (SpaceX, Tesla, Neuralink, The Boring Company) que alcanzó un valor de 1.1 bdd, esto es 3.6% el valor del PIB en 2025 de la economía más grande del mundo, 5.6% de China y 21.6% de Alemania y cerca del valor del PIB del país.
Al salir al mercado las acciones de la empresa de Elon Musk se dispararon convirtiéndolo en el primer individuo billonario del mundo. Este hecho expresa el significado de la inversión en nuevas tecnologías, la investigación y el conocimiento para el desarrollo de nuevos mercados y sectores económicos generadores de riqueza.
De la Revolución Industrial se pasó al desarrollo del mercado financiero, luego a las tecnologías de información y comunicación y ahora está llegando la ola del megaprocesamiento de datos, generación acelerada del conocimiento y aprovechamiento de fuentes alternas de energía. Es previsible que quienes vayan al frente de esto tengan capacidad de incidir y orientar economías y mercados. Quien controle el algoritmo controlará el mercado.
Se trata de una nueva era tecnológica y comercial y un nuevo terreno de disputa por el poder cuyo derrotero estará en pocas manos. Como afirmó Bernie Sanders, senador estadounidense y fuerte critico de Donald Trump, “si esto no es un ejemplo de oligarquía, no sé qué lo es”.
Frente a esto, los países y sus gobiernos tienen un reto de fortalecimiento institucional y de su soberanía para lograr insertarse en esta dinámica, no quedarse atrás, crecer y mejorar la distribución de la riqueza.
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