La diputada española aseguró que la discusión de la soberanía se ha distorsionado al centrarla en conflictos diplomáticos, cuando se ignoran problemas como los desaparecidos o la vulneración de las instituciones
La diputada española aseguró que la discusión de la soberanía se ha distorsionado al centrarla en conflictos diplomáticos, cuando se ignoran problemas como los desaparecidos o la vulneración de las instituciones

La diputada española Cayetana Álvarez de Toledo lanzó una severa crítica sobre la situación política y de seguridad que enfrenta México al asegurar que las principales amenazas a la soberanía nacional no provienen de potencias extranjeras, sino de fenómenos internos como el crimen organizado, el populismo autoritario y la dependencia ciudadana generada desde el poder.
“A los mexicanos les están robando la soberanía, no una potencia extranjera, sino la colusión de políticos con el crimen organizado”, declaró durante uno de los momentos más destacados de su intervención.
Durante su participación en la conmemoración del décimo aniversario del Consejo Consultivo Nacional de Grupo Salinas, realizada en la Universidad de la Libertad, la legisladora del Partido Popular de España sostuvo que la discusión sobre la soberanía mexicana se ha distorsionado al centrarla en conflictos diplomáticos o agravios históricos, mientras se ignoran problemas que, a su juicio, afectan directamente la libertad y la seguridad de los ciudadanos como el secuestro de las instituciones o a las madres buscadoras.
Álvarez de Toledo planteó que la soberanía debe entenderse como la capacidad efectiva del Estado para garantizar seguridad, libertad y Estado de derecho a sus ciudadanos, y no únicamente como una defensa frente a actores externos.
La parlamentaria española argumentó que la presencia y expansión de organizaciones criminales en diversas regiones del país representan una amenaza mucho más grave para la soberanía nacional que cualquier disputa internacional. En ese contexto, citó el caso del denominado “rancho del horror” de Teuchitlán, Jalisco, así como la crisis de desapariciones que enfrenta México.
Según expuso, la existencia de territorios donde grupos criminales ejercen control de facto constituye una evidencia de que el Estado ha perdido capacidad para garantizar plenamente los derechos fundamentales de la población.
“¿Qué soberanía puede existir cuando miles de familias buscan a sus desaparecidos con sus propias manos?”, cuestionó.
La legisladora también se refirió a las más de 130 mil personas desaparecidas registradas en México y a la situación de las madres buscadoras, a quienes calificó como uno de los símbolos más dolorosos de la crisis de seguridad que atraviesa el país.
Otro de los ejes centrales de su discurso fue la crítica al populismo, concepto que vinculó directamente con el proyecto político encabezado por Morena y la presidenta Claudia Sheinbaum.
Álvarez de Toledo sostuvo que "los gobiernos populistas tienden a debilitar los contrapesos institucionales, concentrar el poder y erosionar la autonomía de organismos encargados de vigilar la actuación del Estado."
En ese sentido, cuestionó la desaparición o debilitamiento de organismos autónomos y expresó preocupación por los cambios impulsados en el Poder Judicial, al considerar que la independencia de las instituciones constituye un elemento indispensable para la preservación de cualquier democracia.
“La soberanía también exige ciudadanos libres frente al poder”, señaló.
La diputada sostuvo que una sociedad no puede considerarse plenamente soberana cuando depende económicamente de decisiones gubernamentales o cuando el ejercicio de derechos fundamentales queda condicionado por intereses políticos.
Afirmó que la política social debe orientarse a generar autonomía y oportunidades para los ciudadanos, y no relaciones de dependencia con quienes ejercen el poder.
La parte más polémica de su participación ocurrió cuando resumió su diagnóstico sobre México en una serie de frases que rápidamente se difundieron en redes sociales.
“La elección es simple: soberanía o crimen organizado; soberanía o populismo autoritario; soberanía o dependencia”, expresó.
Posteriormente llevó esa reflexión al terreno político-electoral.
“Es decir: soberanía o Morena. Soberanía o Sheinbaum”, afirmó ante los asistentes.
La declaración se da en medio del contexto político convulso que vive el país, marcado por el debate impulsado desde el gobierno federal sobre la defensa de la soberanía nacional frente a presuntas injerencias extranjeras.
Precisamente sobre ese tema, Álvarez de Toledo sostuvo que México necesita concentrar su atención en los problemas internos que afectan la vida cotidiana de millones de ciudadanos.
“Menos teatro histórico y más responsabilidad contemporánea”, señaló.
Las declaraciones de la legisladora española se producen en un momento en que la soberanía se ha convertido en uno de los conceptos más recurrentes en el discurso político nacional.
En las últimas semanas, la presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en denunciar intentos de injerencia extranjera en asuntos internos de México y ha colocado la defensa de la soberanía como uno de los ejes de su narrativa política. Sin embargo, Álvarez de Toledo sostuvo que la verdadera discusión debe centrarse en la capacidad del Estado para combatir al crimen organizado, garantizar justicia y preservar la independencia de las instituciones democráticas.
A pesar de sus críticas, la diputada reconoció que México cuenta con importantes fortalezas económicas, empresariales y sociales para enfrentar estos desafíos. Consideró que el país posee los recursos humanos y productivos necesarios para revertir la crisis de seguridad y fortalecer su sistema democrático.
“El futuro de México dependerá de la capacidad de recuperar la soberanía de cada ciudadano frente al crimen, frente al poder y frente a la dependencia”, concluyó.
Su intervención se convirtió en uno de los momentos más comentados del encuentro organizado por Grupo Salinas y reavivó el debate sobre el significado de la soberanía en el México contemporáneo, así como sobre la relación entre seguridad, democracia y libertad individual.
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