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¿Qué se joda Sinaloa?

Culiacán, Sin.- El gobernador con licencia Rocha Moya reasumió el cargo, pero 24 horas después nuevamente se vio obligado a separarse. De hecho, Sinaloa tiene casi cinco años sin gobierno. El Ejecutivo estatal que llegó con el mayor poder político en la historia reciente, terminó siendo un verdadero fracaso.

La economía de la entidad es un desastre. Está en total abandono por parte del estado y de la Federación. Prácticamente todos los sectores productivos se encuentran en situación de sobrevivencia. El cierre de negocios, un creciente desempleo y la ausencia de inversiones, son el saldo de una gestión fallida. Las consecuencias son más familias en pobreza, una enorme fractura social y miles de jóvenes que han decidido abandonar Sinaloa por falta de oportunidades.

A la crisis económica estructural, en los últimos dos años se sumó también una fuerte crisis de inseguridad pública. Sinaloa se convirtió en campo de guerra entre grupos del crimen organizado. Hoy la situación no es mejor que antes. Nada ni nadie ha podido detener un conflicto armado que ya adquiere dimensión de terrorismo. Tan solo en este periodo han sido asesinadas alrededor de 3 mil 700 personas y más de 4 mil se encuentran desaparecidas. Además, 2 mil vehículos han sido robados y miles de negocios han cerrado sus puertas por la inseguridad que aún prevalece.

En Sinaloa no hay gobierno. La administración de Rocha Moya resultó un fracaso. Se designó una gobernadora interina solo para cuidar la oficina y para que todo siguiera igual. Llegará un nuevo interino con el antecedente de haber hundido al campo. Los principales municipios también tienen alcaldes interinos que muy poco saben sobre el quehacer de gobierno. El Congreso local está integrado principalmente por suplentes que poco conocen de legislación, pero votan incondicionalmente todo.

Así, en Sinaloa existe un Poder Ejecutivo totalmente ineficaz en el ejercicio de gobierno, un Poder Legislativo omiso e incompetente, y un Poder Judicial totalmente controlado por un senador en fuga. La ingobernabilidad es más que evidente. Urge un fuerte manazo sobre la mesa. La situación debe cambiar. Sinaloa no aguanta más.

La única opción posible es la desaparición de poderes y la formación de un gobierno provisional y de transición. Además de ello, es indispensable hacer una declaratoria de emergencia económica en Sinaloa. Esto sería parte de un urgente reinicio. O de plano, ¿dejamos que se joda Sinaloa?

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