Reconocido como caricaturista, periodista, cronista de viaje y pintor autodidacta, el dibujante hizo una serie sobre deportes que en su tiempo fue publicada en medios de diferentes países
Reconocido como caricaturista, periodista, cronista de viaje y pintor autodidacta, el dibujante hizo una serie sobre deportes que en su tiempo fue publicada en medios de diferentes países
El legado de Abel Quezada vuelve a cobrar vida en un momento especialmente significativo para el deporte en México. Con la Copa Mundial de Futbol 2026 como telón de fondo, el Museo Kaluz inauguró este domingo la exposición ¡México-México-México! Abel Quezada entre arte y deporte, una muestra integrada por 82 piezas que explora la relación del célebre caricaturista, cronista y pintor con el universo deportivo, a través de cartones, pinturas y materiales de archivo que revelan una faceta poco conocida de su trayectoria.

La exposición está organizada en tres núcleos temáticos que recorren la vida y obra de Quezada (Monterrey, 1920-Cuernavaca, 1991), una de las figuras más versátiles de la cultura mexicana del siglo XX. El público podrá conocer desde sus primeros dibujos, realizados cuando tenía apenas 14 años, hasta la consolidación de un estilo gráfico que dio origen a personajes inolvidables como El Tapado, Solovino y Gastón Billetes, convertidos en referentes del humor político y social en México.
Uno de los ejes de la muestra se centra en la pasión que Abel Quezada desarrolló por el deporte. Su infancia marcada por el béisbol, su trabajo como productor de lucha libre y la cobertura periodística del Mundial de Suiza de 1954 alimentaron un imaginario que trasladó tanto a sus caricaturas como a su obra pictórica. En óleos y acuarelas retrató disciplinas como el boxeo, el tenis, el billar, la natación y el futbol, además de rendir homenaje a figuras como Fernando Valenzuela y Kid González, siempre con un lenguaje libre, espontáneo y alejado de las convenciones académicas.

La experiencia de cubrir la Copa del Mundo de 1954 transformó su visión del futbol y dio origen a una serie de cartones publicados en medios como Ovaciones, Excélsior y Novedades, donde retrató con ironía el fervor de la afición, las contradicciones del espectáculo deportivo y la identidad nacional. Sus pinturas, por su parte, trasladan el dinamismo del juego a escenarios urbanos imaginarios, ofreciendo una lectura que va más allá de la cancha para reflexionar sobre la cultura popular y el poder del deporte como fenómeno social.
Reconocido como caricaturista, periodista, cronista de viaje y pintor autodidacta, Abel Quezada también incursionó en la televisión, la publicidad y la producción de espectáculos. Ilustró portadas para The New Yorker entre 1981 y 1987, y en 1989 la revista Time lo incluyó entre los diez mejores dibujantes del mundo.
Museo Kaluz, Av. Hidalgo 85, Centro
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