La relación de México con Estados Unidos atraviesa uno de sus peores momentos, más allá de los gestos diplomáticos y las llamadas cordiales. En realidad, más que "estar sentados a la mesa”, estamos en el menú, como haría notar el primer ministro canadiense. A diferencia de la posición que tenía nuestro país en el histórico TLCAN, cuando éramos un proveedor de petróleo altamente confiable, ahora enfrentamos una elevada dependencia de gas natural importado, sin haber construido capacidad de almacenamiento suficiente. …
