La tarde de este jueves se registró un nuevo incidente en la refinería Refinería Miguel Hidalgo, en Tula, operada por Petróleos Mexicanos, lo que generó una intensa columna de humo visible desde distintos puntos del municipio y reavivó preocupaciones sobre la seguridad en las instalaciones de la empresa productiva del Estado.
De acuerdo con reportes ciudadanos y medios locales, el evento estuvo acompañado de un fuerte estruendo previo al incendio, tras lo cual comenzó a elevarse humo negro desde el complejo industrial. La Subsecretaría de Protección Civil y Gestión de Riesgos de Hidalgo confirmó que el incidente fue atendido bajo protocolos de emergencia.
Sin embargo, minutos después, Pemex rechazó que se tratara de un incendio mayor y lo calificó como “un incidente menor con presencia de humo” en la planta hidrodesulfuradora. La empresa aseguró que la situación fue controlada de inmediato, que no hubo personas lesionadas y que la operación de la refinería continúa con normalidad.
“La refinería mantiene operación cumpliendo con sus programas de producción”, señaló la petrolera en un mensaje difundido en redes sociales.
Un patrón reciente de incidentes
El evento en Tula ocurre en un contexto de diversos incidentes recientes relacionados con instalaciones de Pemex, algunos de los cuales han generado cuestionamientos sobre mantenimiento, seguridad industrial y respuesta operativa.
Entre los casos más recientes destacan:
- Derrame de diésel en la refinería de Refinería Deer Park (2026): Pemex atribuyó el incidente a una "interacción entre dos embarcaciones". Aunque fue controlado, generó preocupación por el manejo de hidrocarburos en instalaciones internacionales de la empresa.
- Presencia de hidrocarburos en cuerpos de agua en Veracruz (2026): Autoridades detectaron contaminación en dos municipios Coazintla y Poza Rica; la petrolera lo vinculó a "escurrimientos derivados de lluvias", lo que abrió debate sobre infraestructura y contención ambiental.
- Explosiones en Dos Bocas. El 17 de marzo un incendio dentro de las instalaciones de la Refinería Olmeca, "por el desbordamiento de aguas aceitosas", según reportó Pemex, dejó un saldo de cuatro personas muertas. Días después, en esa misma instalación se reporta otro incendio en la bodega de la coquizadora, "por aumento no previsto de la temperatura.
El contraste entre los reportes ciudadanos —que describieron en Tula un incendio visible y un estruendo— y la postura oficial de Pemex, que minimiza el hecho, ha sido una constante en incidentes similares. En varios casos recientes, imágenes difundidas en redes sociales han mostrado escenas más severas que las descritas inicialmente por la empresa.
Hasta el momento, autoridades locales mantienen el incidente como controlado, sin afectaciones a la población ni a trabajadores, mientras se espera mayor información técnica sobre las causas del evento.
Aunque la empresa insiste en que sus instalaciones operan con normalidad, la repetición de incidentes en distintos puntos del país e incluso en el extranjero refuerza la presión pública y mediática para esclarecer las causas y prevenir eventos mayores en el futuro inmediato.
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