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Las ocurrencias cuestan vidas y dinero

Los abogados son como los dentistas, nadie quisiera requerir de sus servicios, pero más vale tener uno cerca.

Es lo que ocurre con las víctimas del descarrilamiento del Tren Interoceánico, quienes pueden cometer el error de ponerse en manos de las autoridades sin la supervisión legal adecuada.

Las compañías de seguros y los funcionarios públicos van a tratar de pagar lo menos posible por los daños del percance.

Es más, es dudoso que alguien se quiera hacer responsable por los múltiples intereses que hay en juego, y por las diversas fallas en el diseño, construcción y mantenimiento que han ido emergiendo.

Desde 2020, la Auditoría Superior de la Federación advirtió de una deficiente planeación, pagos en exceso y, muy relevante, problemas de seguridad por la falta de de materiales como el balastro, lo que afectó la amortiguación y vibración de los trenes.

De ahí que sea indispensable el acompañamiento legal, para cerciorarse de que las cosas se están haciendo de la forma correcta y para no caer en trampas que al final aumenten el daño ya de suyo sufrido. Un aspecto esencial es el que se refiere a las indemnizaciones.

Un ejemplo, la Organización Nacional de Responsabilidad del Estado (ONRE) hizo un cálculo sobre el monto que tienen que recibir las familias de las personas que por desgracia murieron como consecuencia del descarrilamiento, y la cifra alcanza los 12 millones y medio de pesos.

Jesús Alberto Guerrero, el director de ONRE, está convencido de que los deudos deben avanzar en la defensa de sus derechos, ya que la empresa Operadora Grupo Maya cometió daño patrimonial.

Sabe de lo que habla y tiene experiencia, asesoró en el desastre de la Línea 12 del Metro, la Torre B2 de Pemex y Santa María Texmelucan.

El problema es que desde el gobierno les insisten, a las víctimas, que no hagan caso de los litigantes. Tratan de convencerlos señalando que las denuncias sólo conducen a que se obtengan recursos y, pues sí, para eso son los procesos por daños.

La descalificación, en este caso, es contra los abogados, gremio que también es denostado cuando estallan los escándalos que afectan a las poderosos burocracias mexicanas, pero que a quienes termina por afectar es a los que perdieron a familiares por un descarrilamiento que inició con la improvisación y las prisas por inaugurar un proyecto de océano a océano, con las tristes consecuencias y con las 14 vidas que se perdieron.