Armando Gutiérrez Victoria
I. La plegaria de San Sebastián, o exvoto a propósito de un cuadro de Ángel Zárraga
Señor, no sé celebrarte
sino con el costado atravesado
vertiendo sangre de sombra disfrazada,
con un par de ojos dormidos,
descansando la memoria de un placer santificado.
Es el afán de la carne el que me mueve
a evocarte sujeto, estremecido de tantita muerte,
como te tuve en una alcoba de París,
violando tu carne por un dardo
no sabría yo si de Diana o del deseo
que a Dafne condena a cada instante,
en este óleo que recrea
el apego violento de Narciso
por poseer en el cristal un cuerpo semejante,
por eso el negro en que me visto
y el oro que tu cien corona.
Pero acepta, Señor, esta obra áspera y humilde
que por competir con tu piel
entrego como te entregas al naufragio
de los pasos en la cruz.
Te santifico, Señor, porque no te tengo
más que en la desnudez juvenil de este torso
que triangula mis oraciones
en un martirio,
en una forma,
y en una secreta renuncia
de la fe por el cuerpo.
Ángel vestido de Virgen
que recorre con los ojos
lo que con las manos ha perdido.
II. Amanece
Sabemos que el tiempo es un desorden
porque nada termina de pasar.
Se vuelve una pequeña fuerza que nos estorba,
y que entorpece todo intento de valentía
mientras allá afuera ya es de mañana,
demasiado tarde, te dices,
para encarar el fracaso, la muerte
o un simple malentendido.
Ya nunca sabremos si hemos acertado
o si es verdad que amamos
a quien decimos que amamos
y que no somos como el ave en caída libre,
aguardando el accidente del aire
o una delicada muerte desde las alturas.
III. Reencuentro
Al principio nadie habla,
sólo modesta revisión al tiempo y sus efectos,
a las ilusiones perdidas
y a un puñado de cosas que nos avergüenzan
pero siempre terminan por volver.
Olvidamos ya que un día
dijimos nuestros nombres
como si aquello tuviera el poder para salvarnos
(Teníamos la edad para creerlo todo)
Pero vivir a veces resulta demasiado
y no saber es lo que mejor hacemos.
Todo se ha intentado, de algún modo,
siempre de algún modo,
y nunca nos ha llevado hacia ningún lado.
*Armando Gutiérrez Victoria). Doctor en Literatura Hispánica por El Colegio de México. Autor de Week-end en Zipolite y otros poemas póstumos (2023), Trece respuestas para un radio (2024) y Turistas prismáticos de una ciudad sin palacios (2025). Ha colaborado en revistas como Punto de Partida (UNAM), La Colmena (UAEMéx), La Palabra y el Hombre (UV), Página Salmón, Tintero Blanco y Cardenal. Lleva la dirección de Irradiación. Revista de Literatura y Cultura. Actualmente realiza una estancia de investigación posdoctoral en la UNAM.
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