Es sintomático que el futuro de las minorías y de las posibles alternancias, esté en manos de un partido pragmático y hasta oportunista, como el Verde Ecologista, que trabajó en el pasado para el PAN y el PRI, con igual ahínco con el que ahora lo hacen para Morena, y de un grupo de trasnochados maoístas que son admiradores del dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un.
Esto revela que el centro político es inoperante, en parte porque desde Palacio Nacional se excluyó a la oposición de cualquier posibilidad, ya no de negociación, sino inclusive de simple diálogo.
La reforma electoral está basada en un capricho, por demás destructivo, saldar cuentas con los resultados de 2006, y en un objetivo estratégico, impedir la derrota del ahora partido mayoritario y que se transformará en hegemónico.
De ahí que el juego esté en los extremos, aunque lo que se puede perder sea la democracia misma.
Quienes saben cómo negocian en la 4T, señalan que hay que esperar la revelación de expedientes judiciales que funcionen para animar a los indecisos a sumarse a la reforma a cambio de impunidad y tranquilidad personal.
Ya pasó con el bochornoso episodio del senador Miguel Ángel Yunes y puede tener su siguiente temporada, pero ahora contra aliados que se mantienen dudosos sobre la conveniencia de enterrar a sus propias formaciones políticas.
Esto explica, de alguna manera, que el Verde Ecologista haya manifestado su negativa a negociar con el senador Adán Augusto López Hernández, líder de Morena en el Senado, pero ante todo operador de las reformas impulsadas por el expresidente de la República desde febrero de 2024.
El PT, en cambio, navega en referentes doctrinarios sacados del Libro Rojo y en los negocios, más que prósperos, que provienen de los presupuestos oficiales, como el de los CENDIS, que de 2019 a 2022 significaron 3 mil millones de pesos.
Pero unos y otros saben que el sistema político que se encuentra en fase de desmantelamiento les permitió, no sólo sobrevivir a lo largo del tiempo, sino cambiar de esferas de influencia cuando lo consideraron oportuno.
Les pueden vender la idea de que la reforma empiece a operar en 2030, apelando a la edad de las dirigencias, pero sólo sería un tiempo de compensación para que apaguen la luz y cierren la puerta, de sus partidos y de su margen de independencia.
