La retrospectiva en el Museo del Palacio de Bellas Artes reúne cerca de 205 fotografías, documentos y obras que recorren seis décadas de creación de la artista húngara en Europa, España y México
La retrospectiva en el Museo del Palacio de Bellas Artes reúne cerca de 205 fotografías, documentos y obras que recorren seis décadas de creación de la artista húngara en Europa, España y México

La historia de Kati Horna se cuenta a través de imágenes que cruzan fronteras, conflictos y generaciones de artistas. Su cámara registró desde los estragos de la guerra hasta los espacios íntimos de la vida cotidiana, con una mirada que combinó experimentación, imaginación y compromiso político. Esa trayectoria es el eje de Kati Horna. Lo insólito es lo cotidiano, exposición inaugurada en el Museo del Palacio de Bellas Artes, que ofrece una revisión amplia de una de las figuras más singulares de la fotografía del siglo XX.
Nacida en Hungría en 1912, Horna desarrolló sus primeros trabajos en Europa, donde definió parte de su lenguaje visual y encontró en la fotografía una forma de narrar su tiempo. Su experiencia como fotoperiodista durante la Guerra Civil española marcó una etapa decisiva de su producción. En 1939 llegó a México como refugiada y encontró en el país un entorno fértil para continuar su trabajo durante seis décadas, establecer vínculos con artistas y explorar nuevas posibilidades expresivas.


La retrospectiva reúne alrededor de 205 fotografías, obra plástica, documentos y correspondencia con creadores como Leonora Carrington, Remedios Varo y Pedro Friedeberg, entre otras figuras de la vida cultural mexicana. El conjunto permite seguir la evolución de Horna, desde sus primeras exploraciones europeas hasta sus proyectos más conocidos en México, donde desarrolló series documentales, retratos y composiciones experimentales que desdibujaron los límites entre el registro de la realidad y la ficción.
El recorrido, bajo la curaduría de Yolanda Guasch Marí y Daniel Garza Usabiaga, se organiza en cuatro secciones: Europa: años de formación y de definición de una práctica; En tiempos de guerra: mirada y testimonio; Series e historias fotográficas: registros documentales y escenas construidas; y La banda: redes vivas. Cada apartado aborda un momento de su trayectoria y permite reconocer cómo la artista transformó objetos, escenas domésticas y personajes cotidianos en imágenes cargadas de simbolismo, humor y extrañeza.

Entre las piezas que destacan se encuentran trabajos experimentales publicados en revistas como S.nob, así como series que muestran su interés por la puesta en escena y la construcción de relatos visuales. También sobresalen Mujer y máscara, realizada en colaboración con Leonora Carrington y exhibida en contadas ocasiones, e Historia de un vampiro, integrada por poco más de 20 fotografías que ahora podrán apreciarse completa por primera vez. Estas obras revelan una faceta de Horna que va más allá del fotoperiodismo y se adentra en territorios cercanos al surrealismo y la imaginación.
La exposición también pone sobre la mesa la necesidad de revisar el lugar que las mujeres han ocupado en la historia de la fotografía. Yolanda Guasch Marí señaló que el reconocimiento de esta disciplina suele concentrarse en nombres masculinos, especialmente cuando se habla de grandes reporteros de guerra y fotógrafos. La retrospectiva, explicó, representa una oportunidad para acercarse a la obra de Horna y ampliar la comprensión de las aportaciones de las mujeres a la cultura visual del siglo pasado.
Por su parte, Alejandra de la Paz, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), destacó que la fotografía de Horna permite explorar tanto un lenguaje de vanguardia como la memoria de una época de intensa actividad artística en México. La funcionaria subrayó la importancia de dar mayor visibilidad, dentro de los museos, a las creadoras que contribuyeron a construir la modernidad cultural del país.

Como complemento al recorrido, el museo contempla actividades académicas y formativas para profundizar en el contexto de la artista y su entorno creativo. Entre ellas figuran una charla sobre los creadores que emigraron a México a raíz de la Guerra Civil española, un ciclo cinematográfico relacionado con el universo de Horna y la publicación de un catálogo con ensayos, realizado en colaboración con la Fundación Jenkins. Estas propuestas buscan ampliar la conversación sobre su legado y las redes culturales que marcaron su trabajo.
Con esta retrospectiva, el Museo del Palacio de Bellas Artes presenta una exposición que busca reunir y sintetizar la amplitud de la producción de Kati Horna. Su obra permite observar cómo la fotografía puede convertirse en testimonio histórico y, al mismo tiempo, en un espacio de experimentación artística. La muestra permanecerá abierta al público hasta el 7 de febrero de 2027, en el Museo del Palacio de Bellas Artes, y representa una oportunidad para redescubrir a una creadora cuya mirada sigue ampliando las posibilidades de la imagen.
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