Colombiano de origen, mexicano por convicción. El futbolista ya es el máximo goleador de México en este Mundial
Colombiano de origen, mexicano por convicción. El futbolista ya es el máximo goleador de México en este Mundial

Hacía correr el balón por el concreto y la tierra mucho antes de que sus pies conocieran el pasto delicadamente cuidado de los estadios profesionales. La humildad de su barrio no le impidió soñar con la grandeza, aunque muy probablemente nunca imaginó que los vientos del destino le cambiarían el rumbo.
Colombiano de nacimiento pero mexicano por elección, Julián Quiñones se ha convertido en una figura clave de la Selección de México durante el Mundial 2026. Ha metido gol en tres de los cuatro partidos que ha jugado el equipo. Metió el primer gol del torneo contra Sudáfrica en el partido inaugural, después cuando enfrentó a Chequia y finalmente contra Ecuador, con lo que ayudó a que llegara el tan ansiado quinto partido.
Con estas estadísticas el delantero ya se posicionó como el máximo goleador de México en este mundial. No fueron necesarios una gran cantidad de juegos para que igualara otros jugadores históricos como Cuauhtémoc Blanco y Rafael Márquez, que también tienen tres goles mundialistas.
En el futuro cercano tiene la oportunidad de entrar a una distinguida categoría a con la que muchos sueñan, pero no cualquiera alcanza, ya que está a un solo gol de igualar a Javier “Chicharito” Hernández y Luis “El Matador” Hernández , quienes comparten el récord de más goles de un mexicano en copas del mundo con cuatro. Si le marca a Inglaterra en los octavos de final, empatará esa marca y pasará a la historia como uno de los grandes héroes mexicanos.
Ya lo dijo Arturo Sarukhán, el exembajador de México en Estados Unidos. “Vale la pena decir en voz alta, porque nadie en las conferencias de prensa lo va a hacer: la Copa más vista de la historia se está jugando, en buena medida, con migrantes, refugiados y sus hijos”. México no podía quedar fuera de esa multiculturalidad. A lo mejor ahora podremos empezar a valorarla y no temerle, como sucede en otras partes del mundo, aunque esa es otra historia.
Julián Andrés Quiñones Quiñones nació el 24 de marzo de 1997 en Magüí Payán, municipio del departamento de Nariño, en la costa del Pacífico colombiano. Su historia está marcada por un origen humilde y por una infancia en una de las regiones más golpeadas por la pobreza y la violencia en Colombia.
Su talento llamó pronto la atención, y lo llevó a la academia Fútbol Paz FC, en Colombia, desde donde fue observado por visores internacionales. En 2015, cuando tenía apenas 17 años, Tigres decidió ficharlo y llevarlo a Monterrey para incorporarlo a sus fuerzas básicas. El equipo de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) le sirvió de plataforma para seguir escalando en su camino a la gloria.
Pero antes de consolidarse tuvo que pasar por varias etapas que lo preparan para lo que venía. Primero jugó Tigres Sub-20 antes de usar la playera de Venados de Mérida en la liga de ascenso de México. Fue en los Lobos BUAP en donde comenzó a llamar la atención por su potencia física y capacidad goleadora.
Ya regresó con experiencia sobre sus hombros, regresó a Tigres, aunque fue más tarde, en el Atlas, en donde vivió el mejor momento de su carrera. Fue pieza fundamental del bicampeonat albinegro en 2021 y en 2022, con lo que, además, el equipo tapatío rompió una sequía de 70 años sin títulos para el club. Después fichó por el Club América, con el que también fue campeón, antes de emigrar al Al-Qadsiah de Arabia Saudita.
Después de vivir prácticamente toda su carrera profesional en México, inició su proceso de naturalización en 2023, año en el que obtuvo oficialmente la nacionalidad mexicana cuando en octubre cumplió los requisitos legales de residencia.
Pocos días después de haberse hecho oficialmente mexicano, recibió su primera convocatoria con la selección bajo el entonces entrenador Jaime Lozano y debutó en noviembre de ese año durante la Liga de Naciones de Concacaf.
El suyo no fue un caso de optar por México porque era lo que había. Quiñones llegó a disputar algunos partidos con la Sub-20 de Colombia en 2017 y la Sub-21 en 2018. Una vez que en mayo de 2023 recibió la tan ansiada llamada para representar a la selección mayor de Colombia, la difícil decisión, esa que a lo mejor esperó nunca tener que tomar, estaba frente a él.
Fue el jugador quien optó por no aceptar el llamado, con el propósito de quedar disponible para representar a México, pues su proceso de naturalización estaba a punto de concluir. Verlo cantar con fuerza y con respeto el himno nacional mexicano antes de cada partido nos dice que su decisión no fue puramente futbolística.
Como era de esperarse, su llamado a tricolor abrió un debate (que, creo yo, debería ya estar superado) entre aficionados y analistas sobre el uso de futbolistas naturalizados. Los críticos reclamaban que había nacido en Colombia. En contraste, quienes respaldaban su convocatoria argumentaban que había desarrollado prácticamente toda su carrera profesional en México, llevaba casi una década viviendo en el país y había construido allí su vida deportiva y personal.
Al final del día, él decidió ser mexicano, hizo todo lo que pudo para serlo e incluso rechazó a su país de origen para vestirse de verde. ¿De verdad alguien le va a recriminar haber nacido en otro país?
En todo caso, después de ver su desempeño durante este mundial, más de uno debe estar arrepentido. Quiñones se convirtió en una de las figuras ofensivas del equipo dirigido por Javier Aguirre. Su actuación frente a Ecuador le valió el reconocimiento como jugador del partido, con lo que confirmó el papel que había asumido desde el inicio del torneo como uno de los hombres más peligrosos del ataque mexicano.
Claro que su éxito reciente no es obra de la suerte o de la casualidad. En su equipo actual, el Al Qadsiah FC, de la Saudi Pro League, se ha convertido en uno de los mejores delanteros de la liga, por encima incluso de figuras como Cristiano Ronaldo e Ivan Toney.
En la temporada 2025-26 terminó como campeón de goleo de la Saudi Pro League con 33 goles en 31 partidos, además de aportar cuatro asistencias. Lejos de desaparecer del radar al marcharse a Arabia Saudita, Quiñones ha vivido allí el momento más productivo de su carrera.
Siempre hay pesimistas que dirán que con 29 años no queda mucho que le pueda dar al equipo nacional. Aunque yo creo que todavía le queda mucho por delante, también me parece difícil pensar que queda mucho más que pedirle. Escogió a quienes no le debemos nada y nos ha hecho soñar como hace tiempo no lo hacíamos. Eso hay que reconocerlo.
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