Hay molestia en Palacio Nacional con Marcelo Ebrard, no solo por el enredo en el que está metido por la estancia de su hijo, Patrick Ebrard Ramos, en la embajada de México en Reino Unido, por seis meses, sino porque no informó cuál sería su línea de comunicación para atenuar el escándalo.
Eso de hacerse la víctima, argumentado que él estaba ocupado de conseguir vacunas para enfrentar el Covid-19, nada más no aplica; mucho menos eso de que era un padre preocupado por su vástago, porque nadie le dio una patente de corso para que utilizara, cuando era secretario de Relaciones Exteriores, los inmuebles diplomáticos como Airbnb gratuito para sus familiares.
Pero el riesgo, la línea fina del asunto, es que en el entorno de la presidenta Claudia Sheinbaum creen “que no le ha ido tan mal al secretario de Economía, por su cercanía con la oposición”.
Rubalcava y su desastre en el Metro
Desde que Adrián Rubalcava llegó al Sistema de Transporte Colectivo, ni los más optimistas se hacían ilusiones sobre sus capacidades para esa tarea.
Pero, al paso de los meses, cualquier pronóstico se quedó corto, y en la actualidad el Metro vive uno de sus peores momentos.
A Rubalcava le están pagando su traición al PRI, pero en particular su operación contra Santiago Taboada en la elección por la Jefatura de Gobierno.
Se entienden los acuerdos políticos, pero estos no deben estar por encima del interés de los ciudadanos.
Es más, la frase del director del Metro acusando a los usuarios por el mal funcionamiento de los trenes, hará historia, como un capítulo triste, por cierto.
Los que juegan en Puebla
Una de las capitales más importante es Puebla, de ahí que la selección de candidatos para 2027 sea estratégica. En Morena cuentan con dos opciones, el alcalde José Chedraui y la secretaria de Bienestar, Laura Artemisa García Chávez.
Ambos son cercanos al gobernador Alejandro Armenta, pero García Chávez cuenta a su favor con un amplio trabajo a nivel estatal. Para dimensionarlo, se han invertido 2 mil millones de pesos en obra social, con modelo basados en la participación directa.
Gobernar, sostiene García Chávez, “no es cosa de escritorio sino de territorio”. Veremos pronto, para dónde se inclina la balanza.
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