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Crece tu negocio: cuidando a las personas y sus familias

Las personas sostienen a las empresas y las familias sostienen a las personas.

El 1 de junio conmemoramos el Día Nacional del Balance Trabajo-Familia, una fecha que nos invita a hacernos una pregunta que pocas veces ponemos sobre la mesa: ¿qué sostiene el crecimiento de una empresa?

Durante mucho tiempo pensamos que crecer dependía principalmente de vender más, abrir mercados, incorporar tecnología o mejorar procesos. Y sí, todo eso sigue siendo importante. Pero hoy es cada vez más evidente que existe otra variable igual de estratégica y, con frecuencia, invisible: la capacidad de las empresas para respaldar a las personas que hacen posible su operación.

En México solemos hablar del crecimiento empresarial a partir de indicadores financieros, productividad o inversión. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a reconocer que detrás de cada operación, cada cliente atendido y cada resultado alcanzado hay personas que también construyen una vida fuera del trabajo. Y esa vida importa.

Importa porque las personas no llegan a trabajar dejando fuera de la oficina sus responsabilidades familiares, las tareas de cuidado, las preocupaciones económicas, la salud mental o el tiempo que requieren para construir relaciones sanas.

Durante años se instaló una idea que parecía incuestionable: si las personas trabajan más horas, las empresas crecerán más. Sin embargo, hoy observamos señales que nos obligan a replantear esa visión: desgaste, dificultades para retener talento, baja productividad, rotación, agotamiento y una creciente sensación de desconexión.

Las transformaciones tecnológicas, la evolución de la participación laboral de hombres y mujeres, las nuevas expectativas de bienestar y los aprendizajes que dejó la pandemia nos recuerdan que el trabajo ya no puede entenderse aislado de la vida.

Y esta no es una discusión privada ni una conversación exclusiva sobre bienestar. Es una conversación sobre competitividad.

Porque cuando una empresa ayuda a que sus colaboradores cuenten con mayor estabilidad económica, mejores condiciones para organizar su tiempo, espacios de corresponsabilidad, acceso a la salud física y mental y oportunidades reales para fortalecer su vida familiar, no está haciendo filantropía. Está construyendo sostenibilidad.

Las empresas más fuertes no son necesariamente las que exigen más. Muchas veces son las que comprenden mejor. Comprenden que una persona que descansa mejor toma mejores decisiones y que una familia estable contribuye a una mayor estabilidad laboral.

Por eso hoy cobra sentido una conversación más amplia sobre el crecimiento.

En Coparmex hemos impulsado históricamente una visión en la que el desarrollo económico y el desarrollo humano no se contraponen. Bajo esa lógica, damos un paso más con la presentación de Crece Mi Negocio, una plataforma que busca acompañar a miles de mipymes mexicanas para que encuentren rutas reales de crecimiento.

Las mipymes sostienen una parte fundamental del empleo en México. Sin embargo, durante años muchas han tenido que crecer solas, enfrentando incertidumbre, cambios tecnológicos y barreras estructurales.

Hoy sabemos que inspirar no basta. Hay que acompañar. Y quizá esa misma lógica también aplica hacia el interior de las empresas.

Porque si queremos organizaciones que perduren, innoven más y generen mayor valor, necesitamos personas con mejores condiciones para desarrollarse y prosperar.

Las personas hacen posibles las empresas y las familias hacen posibles a las personas. Por eso, hablar de balance trabajo-familia no es hablar de un beneficio adicional. Es hablar de una nueva forma de entender el crecimiento, una en la que crecer y cuidar dejan de ser objetivos distintos.

Porque, al final, para crecer de verdad, primero hay que cuidar.

#OpinionCoparmex

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