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Canadá: nuevas fronteras

El 16 de septiembre, Ursula von der Leyen propuso que Canadá se convirtiera en "miembro asociado" de la Unión Europea. Al día siguiente, Mark Carney respaldó una integración más profunda, aunque descartó buscar la adhesión plena. Detrás del gesto asoma una pregunta anterior a cualquier tratado: ¿hasta dónde puede alejarse políticamente un país de un vecino al que la geografía lo mantiene pegado?

La geografía es un dato terco. Canadá puede renegociar todos sus acuerdos; su ubicación permanece. La proximidad deja márgenes para decidir, pero cualquier alternativa tendrá que construirse contando con ella. Ganar autonomía significaría, en este caso, abaratar el costo de disentir dentro de una relación que seguirá siendo cercana. Diversificar es una operación comercial; mudarse de continente, una fantasía.

Estados Unidos recibe alrededor de 70% de las exportaciones canadienses, según AP. La cifra explica el objetivo declarado por Carney: reducir vulnerabilidades mediante una mayor cooperación europea. Queda por demostrar que Europa pueda sustituir ese mercado. La alternativa de modificar el destino de las exportaciones canadienses solo cambiaría el marco de negociación con los Estados Unidos si estuviera disponible. Y, por ahora, solo es una intención.

Donald Trump respondió amenazando con aranceles a Europa si juzgaba hostil el acercamiento. La disputa alcanzaría así a los socios que Canadá busca precisamente para reducir su exposición. Además de preguntar cómo y cuánto quiere diversificar Ottawa, conviene averiguar qué costos están dispuestos a asumir quienes negocien con ese país.

Groenlandia complica el cuadro porque puede leerse como una intervención norteamericana en uno de los países de la Unión Europea. El 18 de septiembre, Estados Unidos, Dinamarca y las autoridades groenlandesas anunciaron un entendimiento para ampliar la presencia militar estadounidense en la isla. Copenhague y Nuuk sostuvieron que el acuerdo preserva la soberanía del reino y la autodeterminación groenlandesa; sus disposiciones completas seguían sin publicarse. (Reuters)

Sería precipitado leer ese acuerdo como una represalia contra Canadá: las negociaciones llevaban meses y la presencia estadounidense es anterior. Ambos proyectos, eso sí, dibujan movimientos transatlánticos simultáneos. Ottawa amplía sus vínculos europeos mientras Washington negocia una mayor presencia en el Ártico a través de su relación con Dinamarca y Groenlandia. El vínculo con Estados Unidos desborda la frontera terrestre canadiense y se proyecta sobre los espacios desde los cuales se organiza la seguridad del continente. (AP News)

Las nuevas fronteras del título son, por ahora, ámbitos de decisión más que líneas sobre el mapa. Una base militar dista mucho de una transferencia de soberanía, igual que conservar un territorio dista de decidir todas las condiciones de su defensa. El contenido del acuerdo dirá qué facultades adicionales obtiene Washington y cuáles siguen en manos danesas y groenlandesas.

Para Canadá, la dificultad es concreta: los futuros socios de Ottawa mantienen intereses y relaciones propias con Washington. ¿Pueden ofrecerle alternativas económicas y, simultáneamente, preservar los espacios de cooperación económica y militar con los Estados Unidos? Ambos movimientos caben en una misma política exterior; la posiciòn canadiense que resulte de ellos está por verse.

Queda mucho por saber en ambos extremos. La figura de «miembro asociado» carece todavía de definición institucional y el anuncio sobre Groenlandia deja sus consecuencias en penumbra. Está por verse si estos acuerdos redistribuyen capacidad de decisión o se limitan a formalizar compromisos existentes. Tomar los nombres por los efectos produciría una cartografía prematura.

Escapar de la geografía es imposible; además, es la pregunta equivocada. Lo decisivo es qué posiciones concretas conserva o adquiere Canadá al multiplicar sus acuerdos, y quién decidirá cuando surja una discrepancia. Las fronteras del mapa pueden quedar intactas mientras cambian, dentro y alrededor de ellas, las condiciones para ejercer el poder.

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