El país irá a segunda vuelta el 25 de octubre tras una reñida elección en la que Flávio Bolsonaro obtuvo 47,06% y Lula da Silva 45.13% de los votos
El país irá a segunda vuelta el 25 de octubre tras una reñida elección en la que Flávio Bolsonaro obtuvo 47,06% y Lula da Silva 45.13% de los votos

Brasil dejó abierta la batalla por la Presidencia. Con alrededor de 99,9% de los votos contabilizados, Flávio Bolsonaro encabezó la primera vuelta con 47,10% de los sufragios, seguido por Luiz Inácio Lula da Silva, con 45,08%, un resultado insuficiente para definir al ganador y que llevará a ambos a disputar el balotaje del próximo 25 de octubre.
El resultado confirmó una elección mucho más cerrada de lo que anticipaban algunos sondeos y colocó nuevamente frente a frente a la izquierda y al bolsonarismo.
Más de 158.7 millones de brasileños fueron llamados a las urnas este domingo, en unos comicios en los que también se eligieron gobernadores, senadores y diputados.
La jornada electoral transcurrió en medio de una campaña marcada por una fuerte polarización y por un debate que, en buena medida, estuvo dominado por el rechazo al adversario. Corrupción, inseguridad, costo de vida, situación fiscal y la relación con Estados Unidos ocuparon buena parte de la disputa.
Para los brasileños, la inseguridad y el deterioro del poder adquisitivo estuvieron entre las principales preocupaciones. Aunque algunos indicadores económicos han mejorado, una parte importante de la población considera que el aumento de los ingresos no ha compensado el encarecimiento de la vida.
Un sondeo citado por el Council on Foreign Relations encontró que 33% de los brasileños dijo que sus ingresos no aumentaron durante el último año y otro 21% señaló que crecieron, pero menos que el costo de vida.
Lula buscó convertir la elección en una defensa de los avances sociales de su gobierno y de su proyecto de continuidad. El presidente ha reivindicado la reducción de la pobreza y sus programas sociales, además de colocar la defensa de la soberanía brasileña frente a las presiones de Washington como uno de los ejes de su discurso.
En materia de seguridad, Lula propone crear un Ministerio de Seguridad Pública que coordine las acciones federales, estatales y municipales para combatir el crimen organizado, fortalecer la inteligencia y prevenir la violencia, de acuerdo con su plan de gobierno publicado por Folha de S.Paulo.
Flávio Bolsonaro apostó, en cambio, por recuperar el discurso de mano dura que identificó al gobierno de su padre.
La seguridad ocupó un lugar central en su plataforma, con propuestas como declarar a organizaciones criminales como grupos narcoterroristas y construir prisiones de máxima seguridad. En materia económica prometió reducir la inflación, contener el gasto público y explotar el potencial brasileño en minerales críticos.
El resultado representa un golpe para las aspiraciones de la izquierda de consolidar una hegemonía electoral después del regreso de Lula al poder. El presidente logró llegar nuevamente al balotaje, pero no consiguió transformar su gestión en una mayoría suficiente para imponerse en la primera vuelta, mientras el bolsonarismo demostró que conserva una fuerza electoral considerable.
“Más allá de la política interna, los expertos afirman que los resultados de las elecciones podrían reconfigurar la política exterior de Brasil en un momento de profundos cambios políticos en América Latina”, apuntó el Council on Foreign Relations.
La segunda vuelta tendrá además una dimensión regional.
De acuerdo con Reuters, una victoria de Flávio Bolsonaro podría fortalecer a las fuerzas de derecha latinoamericanas que buscan estrechar vínculos con el gobierno de Donald Trump; una nueva victoria de Lula, por el contrario, mantendría a Brasil como uno de los principales gobiernos de izquierda de la región.
El resultado de este domingo dejó claro que la disputa brasileña ya no se limita a dos candidatos: también pone en juego el rumbo político de la mayor democracia y economía de América Latina.
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