En agosto, las exportaciones crecieron 40.4% respecto al mes anterior y las importaciones, 34.2%, lo que generó un superávit comercial de 605.4 millones de dólares (mdd). Las exportaciones de las actividades extractivas no petroleras aumentaron 45.9% respecto al mes anterior y las manufactureras, 42.6%. Entre las importaciones, los mayores incrementos correspondieron a los bienes de consumo petroleros (44.1%), seguidos por las compras de bienes intermedios (materias primas) no petroleros (43.1%).
Las principales variaciones anuales se registraron en las ventas de equipos y aparatos eléctricos y electrónicos (122.3%) y de productos de la minerometalurgia (50.4%). En contraste, las exportaciones automotrices disminuyeron (-) 2.2% anual: las dirigidas a Estados Unidos cayeron (-) 1.0% y las destinadas a otros mercados retrocedieron (-) 7.8% anual.
En los primeros ocho meses de 2026, las exportaciones sumaron 549,398 mdd y las importaciones, 539,537 mdd. Así, el comercio exterior del país alcanzó 1,088,935 mdd, equivalentes a 19.4 billones de pesos y a 52% del PIB estimado para 2026.
En el sector petrolero, la situación de Pemex y la política de exportar menos crudo y aumentar la refinación, llevó a la balanza petrolera a un déficit enero-agosto de 22,330 mdd; las importaciones fueron 2.5 veces superiores a las exportaciones. Esto limitó el aprovechamiento de los elevados precios del petróleo.
La balanza comercial también refleja el cambio en la demanda externa de manufacturas mexicanas: durante los primeros ocho meses del año, las exportaciones no automotrices crecieron 45% y alcanzaron 380,299 mdd, mientras que las automotrices aumentaron apenas 0.8% anual y sumaron 125,525 mdd.
Estos datos reiteran la estrecha relación comercial con el exterior y el efecto del auge de la inteligencia artificial en la demanda estadounidense de bienes, componentes y equipos de cómputo.
El reto comercial, además de llegar a un buen acuerdo comercial trilateral, es el de mejorar la productividad y flexibilidad de la planta manufacturera para ampliar la oferta de bienes, su calidad y volumen, pero vinculando la mejoría exportadora con una mayor integración nacional de las cadenas productivas. Esto modificaría la característica estructural de la economía por la cual, para crecer y exportar, se necesita importar.
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