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ARQUITECTURA: Sobre la Casa Estudio de Max Cetto y el Pedregal 

Julio Cavallucci

Ubicada en Agua 130, la Casa Estudio de Max Cetto es una de esas casas indispensables en el imaginario de la arquitectura habitacional de la Ciudad de México. La casa sentó las bases y puso en práctica lo que sería la arquitectura del famoso suburbio ubicado en lo que, poco antes, fue considerado un desierto inhóspito. 

A mediados de los años cuarenta, Diego Rivera publicó el texto “Requisitos para la organización de El Pedregal”, en el que describe algunas de las ideas para urbanizar el Pedregal de San Ángel, una extensa zona al sur de la ciudad hacia donde —se comenzaba a especular— podría dirigirse su crecimiento. 

También a mediados de los años cuarenta la construcción de la Ciudad Universitaria ya era un hecho y, aunque el proyecto ganado por Mario Pani y Enrique del Moral se comenzó a construir hasta los años cincuenta, para entonces la urbanización del Pedregal de San Ángel ya era una realidad. Luis Barragán fue el encargado del plan maestro de Jardines del Pedregal, un suburbio de casas modernas sobre el paisaje de lava petrificada. La primera casa concluida y habitada fue la de su colaborador Max Cetto, quien había llegado de Alemania unos años antes, no sin haber pasado una temporada en Los Ángeles, donde colaboró con Richard Neutra. 

La casa de Cetto se ubica en medio de un jardín, en la parte más alta de la propiedad. Para entrar a la casa hay que subir una escalera que se desdobla sobre la topografía. El edificio de dos niveles se emplaza perpendicularmente del lado largo del terreno, y acomoda el programa doméstico en la planta baja (cocina, habitaciones, estancia y comedor) y el estudio en el nivel superior. La casa tiene un lenguaje que mezcla líneas rectas de concreto armado y ventanales de herrería con gestos orgánicos de mampostería pétrea y alfarería. Combina elementos artesanales como murales de tezontle o escaleras con escalones monolíticos, sin dejar de lado un lenguaje por completo moderno. 

La casa de Cetto es una ventana a una realidad que difícilmente apreciamos hoy debido a la urbanización, la de las también escasas reservas del Pedregal en las que apenas y reparamos al exterior de las propiedades; aún con mayor dificultad, podemos imaginar cómo deben de haber sido esas primeras casas que se posicionaron sobre el paisaje y lo integraron a su construcción. Después de la explosión del Xitle, una nueva explosión —la explosión de la mancha urbana— ahora se extiende por los paisajes de piedra volcánica y rara vez nos permite asomarnos a ese terreno negro y puntiagudo. 

La casa de Max Cetto se construyó literalmente a partir del Pedregal de San Ángel, pero con eso acabó por construir los Jardines del Pedregal. Es decir, la casa se construye del pedregal, y El Pedregal se construye de la casa.

*Julio Cavallucci. Arquitecto por la Universidad La Salle. Ha trabajado en Zeller & Moye, Cano Vera y Taller ADG. Desde 2021, colabora como profesor asistente del taller Palimpsest Barragán de la Architectural Association.

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