Esta semana el Papalote Museo del Niño recibe la Semana de Acción por el Clima y la Naturaleza, que llega a su segunda edición, con el lema «Raíces comunes, futuros vivos». Hace un año sucedió, en el marco de su primera edición: desde el Congreso de la Unión lanzamos el «Bloque de Legisladores por el Clima», que tiene por objetivo crear un grupo plural de legisladores que, bajo el interés en la agenda climática y medioambiental, podamos lograr la agenda más ambiciosa, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Este bloque, que hemos logrado afianzar después de muchos años de trabajo, está conformado por legisladores de cinco partidos y de las dos Cámaras: de Morena, Mario Miguel Carrillo Cubillas, Alejandra Chedraui Peralta, Joaquín Zebadúa Alva, Xóchitl Nashielly Zagal Ramírez y Rocío Adriana Abreu Artiñano; de Movimiento Ciudadano, Irais Virginia Reyes De la Torre y Miguel Ángel Sánchez Rivera; del Partido Verde, Jesús Martín Cuanalo Araujo y la senadora Maki Esther Ortiz Domínguez; del PAN, Fidel Daniel Chimal García y Homero Ricardo Niño de Rivera Vela; y del PRI, Ana Isabel González González.
El jueves me siento ahí, con legisladores de ese bloque, a hacer el balance del trabajo ambiental legislativo, de lo que hemos avanzado y de lo que no. En agosto de 2024, antes de rendir protesta, anticipé que íbamos a articular un bloque climático de legisladores de todos los partidos, donde «no van a importar los colores».
Lo aprobado pasó por unanimidad. En noviembre de 2025 la Cámara de Diputados aprobó con 460 votos la reforma al Código Penal Federal que endurece las penas por delitos contra el ambiente, una propuesta que nació en mi bancada y que los seis grupos respaldaron desde la tribuna. El Senado le hizo cambios; la Cámara lo volvió a aprobar en abril con 450 votos, otra vez sin uno en contra, y lo devolvió al Senado. En diciembre de 2025 el Pleno aprobó la Ley General de Economía Circular con 460 votos, a partir de iniciativas de cinco grupos, y está en vigor desde enero. Y en noviembre del año pasado San Lázaro recibió el Observatorio de Crisis Climática y Presupuesto Público, con más de veinticuatro organizaciones de la sociedad civil comprometidas a revisar, peso por peso, lo que el gobierno llama gasto climático.
Ahí está el método. Donde hubo diagnóstico técnico y firmas de varios partidos, las leyes pasaron sin un voto en contra, y esa certeza también la lee quien decide invertir en México.
Lo pendiente tiene nombre y fecha. La iniciativa para prohibir los plásticos de un solo uso, que presenté en abril de 2025 con el entonces presidente de la Cámara, Sergio Gutiérrez Luna, de Morena, sigue sin un solo trámite en comisiones diecisiete meses después. En diciembre, el día que se votó la economía circular, pedí en tribuna que al día siguiente se instalara la mesa para trabajar la ley de plásticos; en mayo dejé asentado en el acta de la Comisión de Medio Ambiente que la Semarnat no ha cumplido ese acuerdo. De la reforma penal, aprobada dos veces por unanimidad, el registro legislativo no muestra ningún trámite desde abril. El Fondo Verde para la Resiliencia Climática que presenté en agosto espera dictamen en comisiones.
El pendiente más grande se discute ahora mismo. La nueva Ley General del Equilibrio Ecológico que envió el Ejecutivo trae dos artículos que no pueden quedar como están. El 53 permite pedir la autorización de impacto ambiental «con posterioridad al inicio o término de la obra». El 28 declara que la evaluación ambiental estratégica de un proyecto de infraestructura nacional y su dictamen favorable «son equivalentes a la evaluación y a la autorización de impacto ambiental». Juntos convierten la autorización previa en un trámite opcional para las obras del propio gobierno. A eso se suma el presupuesto que esta Cámara debe aprobar a más tardar el 15 de noviembre, con un anexo de cambio climático 52 mil millones de pesos más chico que el de este año.
El jueves voy a proponer que el bloque se comprometa con cuatro cosas concretas antes de que termine el año. Que el Senado vote la minuta de delitos ambientales en este periodo. Que la Semarnat instale la mesa de plásticos que acordó en diciembre. Que el dictamen de la nueva ley ambiental salga sin el artículo 53 y sin la equivalencia del 28. Y que el observatorio ciudadano del presupuesto climático se instale como mesa técnica de las comisiones de Cambio Climático, Medio Ambiente, Presupuesto y Hacienda, antes de que se vote el gasto de 2027. Un bloque se mide por lo que logra cuando los colores no importan. Ya lo demostramos dos veces. Falta hacerlo donde todavía no hemos podido.
Recomendar Nota
