No existe información pública que permita conocer cuántos heridos fallecen a consecuencia de las lesiones o cuántos quedan con discapacidad permanente
No existe información pública que permita conocer cuántos heridos fallecen a consecuencia de las lesiones o cuántos quedan con discapacidad permanente

La violencia en el país no puede dimensionarse correctamente sólo con el número de homicidios dolosos que reportan las autoridades, cuando por cada víctima mortal hay dos sobrevivientes por heridas de arma de fuego, advirtió la Red por el Derecho a Saber, Asociación Civil.
Luis Trinidad Baños, coordinador del reporte “Las personas heridas por armas de fuego y su desenlace tras ingresar a hospitales públicos, elementos ausentes en el análisis de la violencia en México”, dio a conocer que el año pasado 52,282 personas recibieron atención médica por impactos de bala, mientras que en el mismo periodo se contabilizaron 25,079 homicidios dolosos.
El organismo, con sede en Tabasco, revisó las cifras de las personas que resultaron heridas por armas de fuego durante 2025 y el primer mes de 2026, y que fueron ingresadas a hospitales públicos.
En su reporte, señala que, si bien la violencia letal continúa siendo alarmante, las cifras muestran que el fenómeno de la violencia y la inseguridad en México es considerablemente más amplio que lo que refleja el conteo de homicidios que realizan diariamente las autoridades.
Añadió que, aunque el volumen de sobrevivientes duplica sistemáticamente el número de víctimas mortales, esa cifra “no forma parte central del debate público ni de los discursos oficiales sobre seguridad”.
En el primer mes de 2026, se registra el mismo patrón estructural: 2,981 personas lesionadas por ataques con armas de fuego, contra 1,468 homicidios dolosos en todos los estados del país.
En el caso de Tabasco, las personas heridas de bala atendidas en hospitales del gobierno durante 2025 fueron 1,485 mientras que los homicidios dolosos contabilizaron 743 casos.
Para la asociación civil concentrar la medición de la violencia exclusivamente en el número de asesinatos genera una lectura parcial y potencialmente subestimada de la violencia en México.
Revela que no existe información pública que permita conocer cuántos heridos fallecen días o semanas después como consecuencia de las lesiones, cuántos quedan con discapacidad permanente, cuántos casos se reclasifican posteriormente como homicidio o bajo qué categorías médicas se registran las muertes hospitalarias derivadas de lesiones intencionales.
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