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Alejandro Gertz, García Luna y los escapes de 'El Chapo' Guzmán

Hace un cuarto de siglo, se fugó Joaquín El Chapo Guzmán Loera del penal de máxima seguridad de Puente Grande.

De acuerdo con las investigaciones, el líder del Cártel de Sinaloa logró darse a la fuga escondido en un carrito de lavandería, pero protegido por una red de funcionarios de la propia prisión que facilitaron que las puertas de los módulos, que funcionan como esclusas, estuvieran abiertas de modo simultáneo y que no se realizaran revisiones a profundidad aquella noche del 18 de enero de 2001.

El escape ocurrió apenas iniciado el gobierno del presidente Vicente Fox e implicó un daño a la reputación del equipo que comandaba Alejandro Gertz Manero, como secretario de Seguridad Pública, y al de Miguel Ángel Yunes Linares, que se desempeñaba en la dirección general de Prevención y Readaptación Social.

El subdirector de Seguridad y Custodia del penal, Dámaso López, resultó indispensable en los preparativos y en el desarrollo de la operación, al grado de que se convertiría, con el tiempo, en uno de los jefes más relevantes del Cártel de Sinaloa.

En los hechos, El Chapo construiría uno de los grupos criminales más peligrosos y poderosos en tiempos recientes.

Volvió a prisión en febrero de 2014, pero también escapó, esta vez por un túnel que conectaba con la regadera de su celda, en julio de 2015.

Lo atraparían en enero de 2016, acaso esta vez de modo definitivo.

En esos recovecos que tienen las historias de policías y ladrones, hay que recordar que, en 2011, Genaro García Luna, acusó al propio Gertz Manero, quien era diputado de Convergencia Democrática, de haber propiciado la fuga del sinaloense, por diversas omisiones, entre ellas las causadas a la Policía Federal Preventiva, donde el exfiscal General de la República fungió como comisionado general en un periodo breve, antes de asumir la titularidad de la SSP.

“Lo que México hizo durante una década, él lo destruyó en un año. Lo que entonces se pensaba que no tenía marcha atrás, lo destruyó en un año”.

La historia tiene veredas extrañas. García Luna y Guzmán Loera están recluidos en cárceles de Estados Unidos, y Gertz Manero se apresta para mostrar sus cartas credenciales al rey Carlos III, como embajador de México en el Reino Unido.