Con 72 votos a favor de Morena y aliados frente a 37 en contra del PAN, PRI y MC, el Pleno del Senado aprobó la Ley de Economía Digital para pagos digitales electrónicos.
En México, como es costumbre, senadores y diputados levanta dedos, sin analizar las iniciativas de reformas para beneficiar o afectar al pueblo, en este caso los pequeños comercios, los trabajadores independientes, las microempresas y los hogares que tienen dificultades para acceder a servicios digitales. Simplemente la aprobaron. ¿Será traición a la patria y a la Soberanía Nacional?
En qué pensaban los 2 senadores Francisco Arturo Pérez Pérez, –senador suplente de Félix Salgado Macedonio– y Patricia Guadalupe Ramírez –suplente de Beatriz Mojica Morga–, y los 9 diputados federales Yoloczin Lizbeth Domínguez Serna, Celeste Mora Eguiluz, Carlos Sánchez Barrios, Ma. Del Carmen Cabrera Lagunas, Ma. Del Carmen Nava García, Gerardo Olivares Mejía, Aniceto Polanco Olivares, Javier Taja Ramírez y Manuel Vázquez Arellano, más preocupados en lograr una candidatura que el bienestar de los guerrerenses.
Ignoran que la economía digital no está regulada por una sola ley mundial. De los 195 países que la aplican: Cada país establece sus propias normas sobre comercio electrónico, protección de datos personales, impuestos a las operaciones digitales, ciberseguridad y protección de los consumidores.
¿La economía digital puede afectar y perjudicar a la población pobre de los destinos turísticos?
Sí. La economía digital afectará económicamente a las familias de bajos ingresos en los destinos turísticos si las regulaciones, los impuestos y las condiciones impuestas por las plataformas digitales aumentan sus costos o reducen sus oportunidades de trabajo.
Sin embargo, también puede abrir nuevos mercados y generar ingresos. El efecto depende de cómo se apliquen las políticas y de quién reciben los beneficios del turismo.
En destinos como Acapulco, Cancún, Los Cabos o Puerto Vallarta, el asunto es especialmente importante porque muchas familias dependen de la venta de alimentos, el comercio ambulante, el transporte, los servicios y los pequeños negocios.
Lo inculto de los dizque representantes de pueblo, más bien representantes de su partido por Guerrero, les brota por los poros, solo saben levantar el dedo. No importó que a Guerrero lo bajaran del cabús del sub desarrollo, al no tener remedio. Ya que los datos del INEGI sobre qué ocurre en la economía del estado principalmente de Acapulco, no mienten.
La Encuesta de Ocupación y Empleo del segundo trimestre de este año refleja que en Acapulco la tasa de informalidad laboral alcanza 61%. Ni siquiera Tuxtla Gutiérrez o Oaxaca tienen tasas de informalidad tan elevadas.
A lo anterior hay que sumar que el PIB de Guerrero es realmente limitado cuando se avalúa desde la óptica de los grandes recursos que tiene, sobre todo naturales y aptos para la explotación en el sector turístico.
De acuerdo con datos del INEGI, Guerrero tuvo un PIB de $227 mil 408 millones de pesos en 2021. Ese PIB estatal es pequeño, incluso menor que el de Hidalgo o Oaxaca, y equivale a menos de la mitad de los estados como Sonora, Puebla o Tabasco.
Las leyes de la economía digital pueden beneficiar a la población al combatir el fraude y proteger sus datos, pero también pueden generar costos y desigualdades cuando se aplican sin considerar la situación económica de los sectores más vulnerables.
De acuerdo con estadísticas de Bienestar 2026, Acapulco registra una población de pobreza de 394 mil 861 personas, equivalente al 52.1%: en pobreza extrema 126 mil 672 personas, equivalente a 16.7%; vulnerables por carencia social 188 mil 579 personas, equivalente al 24.9%, y baja o muy baja accesibilidad a carreteras pavimentadas 13 mil 792 personas, equivalente al 1.77%, que se hundirán más en su economía con la nueva ley de economía digital.
Tema que no tocan los aspirantes a conquistar los comités de defensa de la transformación en los 84 municipios y los ocho distritos federales donde habrá elecciones en 2027. Argumentando que no es campaña, es un proceso interno de Morena. Pobre Acapulco, tan cerca del cielo y tan lejos de Dios.
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