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El autoritarismo y la tragedia de la salud

Hay que decirlo cuantas veces sea necesario: AMLO les causó un inmenso daño a los mexicanos, especialmente a los más pobres, a quienes decía que eran su prioridad. La causa inmediata: su ignorancia y su patología narcisista pues se cree un mesías poseedor de las políticas públicas mágicas, cuando en realidad fueron ocurrencias profundamente malignas.

La causa mediata: el poder autoritario, sin límites ni contrapesos institucionales, avalado y sostenido además por su partido y sus seguidores –Sheinbaum una de las más fervientes— que nunca se han atrevido ni siquiera a cuestionarlo (la orden junto con sus iniciativas de reformas era: no se les mueve ni un coma y la acataron hasta la ignominia), menos a reconocer los errores para rectificarlos.

La salud de los mexicanos ha sido la víctima de sus “políticas. Los trabajadores del IMSS nos los están recordando y hay que apoyarlos. La primera, cancelar el sistema de compras de medicinas ha provocado que por lo menos que 40 millones de recetas no se hayan cubierto y que el gasto en salud de las familias más pobres se haya incrementado dejando de comprar alimentos u otras cosas necesarias. La segunda desaparecer el Seguro Popular, quitándole a 30 millones de mexicanos el acceso a los servicios de salud, de los cuales solo se lo han repuesto, seis años después, a diez millones. ¡Qué humanistas!

En tercer lugar, las ocurrencias de AMLO para combatir el Covid19 –no recomendar el uso de cubre bocas, no generalizar la aplicación de pruebas, poner a un charlatán a dirigir la estrategia, comprar ventiladores al triple de su precio al hijo de Bartlett, prometer una vacuna que nunca se hizo—le costó la vida a más de 800 mil mexicanos, varios cientos de miles muertes que pudieron ser evitadas.

La lista de decisiones criminales podría y las tragedias provocadas no cabrían en una enciclopedia: el resurgimiento de la epidemia de sarampión, los niños con cáncer agonizando por falta de quimios; los bebés muertos por infecciones en los hospitales públicos; el exceso de mortalidad del personal de salud durante la pandemia. El indicador que resume el desempeño de un sistema es la mortalidad evitable: las muertes que no habrían ocurrido con prevención o tratamiento oportunos. México registra 243 muertes evitables por cada 100,000 habitantes frente a 145 del promedio de la OCDE.

En su segundo informe de gobierno Sheinbaum presumió que en dos años “se inauguraron 33 hospitales con 1,535 camas nuevas y una inversión cercana a 24,000 millones de pesos; hay 45 hospitales en construcción y 75 en planeación, con la meta de unas 9,000 camas nuevas entre IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar”. Cifras sin contexto para engañar. México tiene una cama de hospital por cada mil habitantes; el promedio de los países de la OCDE es de 4.2 camas por cada mil habitantes. Con las 9 mil camas extras se elevarían el indicador en menos de una décima, tendremos en vez de 1 cama por cada mil habitantes 1.1 camas.  

Sheinbaum redujo el presupuesto de salud en 2025 y 2026; para 2027 lo incrementará a un billón 74 mil millones de pesos, un poquito más que el de 2024 que era de un billón 54 mil millones. Es decir, se acaba de dar cuenta que ella agravó el problema de las políticas de AMLO y lo quiere reparar el próximo año. Pero para el pago del servicio de la deuda heredada que les permitió ganar las elecciones, destinará un billón 500 mil millones de pesos. Esas son sus prioridades. Y pedirá más deuda: otro billón más otros 700 mil millones. Para salud un incremento de 20 mil millones. A los trabajadores del IMSS les dice que atenderá sus demandas “en el marco de lo posible” y a los mexicanos que acudan a los servicios públicos de salud les esperan las mismas condiciones deplorables.

Regreso a la causa mediata de la tragedia: el poder autoritario sin límites ni contrapesos, que les ha permitido un manejo irresponsable y criminal del presupuesto durante ocho años, sin discusión, sin negociación, con el solo propósito de mantenerse en el poder y enriquecerse a lo salvaje.

PD. Estaré fuera de circulación tres semanas; nos vemos el lunes 16 de noviembre.

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