Chetumal, QRoo.- El pasado 12 de octubre, otrora Día de la Raza en México, murió en Chetumal, El Pato, un personaje pintoresco y carismático del sur de Quintana Roo, amado y al mismo tiempo olvidado por todos.
Asael Uh Escalante falleció por causas naturales a los 68 de edad. Por lo menos los últimos 33 años, si no es que toda su vida, vivió en condición de calle, padecía de sus facultades mentales.
Sin duda, el Pato o el Comandante, por aquello de recorrer a diario calles y avenidas de Chetumal, con gorra de policía puesta, sobrevivió décadas en la intemperie, boteando, para conseguir unos centavos.
A menudo, el Pato, hombre tímido y de difícil hablar, ayudaba al necesitado a cruzar las calles de la capital o, a liberar el tráfico con su silbato; sin falta alguna, con sol o huracán encima.
Se ganó el apodo de Comandante; al pasar los años, su presencia se hizo tan vigente y desapercibida en Chetumal, como muchos otros indigentes de la memoria colectiva, todos en el desamparo total.
El Pato se hizo imprescindible, desfilando en fechas cívicas, carnavales, eventos de todo tipo, hasta presente en accidentes viales que, aprovechaba para saludar y, de paso, pedir unas monedas.
Aunque tenía familiares de primera línea sanguínea, vivió en condición de calle, abandonado a su suerte, con discapacidad intelectual, apraxia del habla y, en los últimos años, parkinson y anemia perniciosa.
Todos decían amar al Pato, por lo menos en redes sociales, pero muy pocos lo ayudaron en vida, ni porque era pintoresco, afable, carismático, parte de ese viejo Chetumal, meca de la importación.
La misma suerte de él, padecen desde hace años, décadas, al menos 20 personas más, hombres y mujeres en condición de calle que viven situaciones infrahumanas, denigrantes para cualquier ser.
Ejemplos actuales, muchos: el Chivo, con décadas de demencia deambulando las calles capitalinas, no tanta como el miserable que lo bañó con pintura de aceite por sentirse gracioso. Abandonado por la propia autoridad local, en la comunidad de Xcalak, para no dar mala imagen a Chetumal.
O el Demonio de Tasmania, un hombre con esquizofrenia. También está una mujer, llamada la Limpia Vidrios, también con padecimientos mentales, o el famosísimo Bonampak, con discapacidad intelectual.
El Encantador de Perros es otro con historia en su espalda; se habla que fue empleado de gobierno, con demencia, él socorre perros en condición de calle, para deleitarlos con las notas de su flauta.
Incluso ciudadanos extranjeros, como el Irlandés, con evidente deterioro de sus funciones cerebrales, o el Invidente, visto a menudo en calles o iglesias para ganarse la vida.
Asael Uh Escalante, el Pato o Patito, abrió un acalorado debate en plataformas digitales, porque la clase oficialista de Chetumal pedía ponerle su nombre a un parque o, incluso hacerle un monumento.
Un expresidente municipal pidió erigirle un monumento y cuando pudo, no lo ayudó; otros lo consideraban representativo de Chetumal, como si el abandono pudiera ser objeto de exposición.
La falta de políticas públicas para atender a personas en condición de calle y con problemas de salud, (incapacidad intelectual o cualquier otro mal crónico), convertido en detritus social, es de vergüenza.
Y sin duda el concepto debe molestar a aquellos que no tienen respeto por la vida humana, los que ganan fama con populismo autoritario, utilizando la decadencia humana, sin ayudar.
La muerte del Comandante abrió el debate en redes sociales, porque comenzaron aparecer fotos de ciudadanos con el Patito, llorando su muerte, pidiendo el cielo para él, cuando en su momento les fue imperceptible.
El hecho fue criticado por el mando de un centro de atención a víctimas, “Semillas de Esperanza”, que lo tuvo los últimos 8 meses de su vida, brindándole cobijo, hospedaje y alimento; ahí nadie se acercó.
El Pato sobrevivió su vida entera a las afueras de una tienda o cualquier otro lugar, durmiendo a la intemperie sobre cartones y alimentado por vecinos, si bien le iba.
En Quintana Roo no existe un lugar, hospital o como usted quiera llamar, para temas relacionados con la salud mental, solo algunos cubículos que no afrontan el tema con profundidad y seriedad.
Como el Pato, cerca de mil personas viven en condición de calle en los 11 municipios de Quintana Roo, con problemas serios: adicciones, demencia, discapacidad intelectual, esquizofrenia, depresión, etc.
Entre 100 a 130 en Cancún, donde 6 de cada 10 son adultos mayores, de entre 55 y 75 años. Un número similar en Cozumel, Playa del Carmen y Tulum, donde la mayoría están vinculados a problemas de adicción; 20 en Chetumal y el resto en los seis municipios restantes.
Las autoridades municipales y el Sistema DIF de Benito Juárez (Cancún) han alertado sobre el crecimiento de casos de abandono y omisión de cuidados hacia los adultos mayores en la ciudad.
Marisol Sendo, directora del Sistema DIF Municipal en Cancún, indicó que por parte del municipio se cuenta con diversos programas para apoyar a este sector de la población, con una casa de día, “Nohoch Nah”, donde apoyan a adultos mayores que se quedan solos en casa.
Recordó que: “Actualmente se atiende a 20 adultos mayores y el plan para 2027 es ampliar a 40 personas”, del universo de 130.
Muchos de estos adultos mayores, con Alzheimer o demencia senil, salen de sus casas y se pierden, unos llegan hasta las instalaciones del DIF, otros quedan en calidad de desaparecidos.
El INEGI advirtió que para 2050 se calcula que en México la población de adultos mayores será de más de 60% de los habitantes del país, lo preocupante es que pocos serán apoyados, tendrán que valerse por ellos mismos, si no es que las calles los esperan.
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